Travesía
Mar adentro, la tormenta sacudía la balsa como una cáscara de nuez y ya nadie hablaba del continente soñado.
Abrazado a su padre, un niño lloraba.
—Tengo frío.
—Lo sé, hijo. ¿Quieres que te cuente otra historia?
En la noche sin luna, el mar se llenó de duendes y gigantes.
Abrazado a su padre, un niño lloraba.
—Tengo frío.
—Lo sé, hijo. ¿Quieres que te cuente otra historia?
En la noche sin luna, el mar se llenó de duendes y gigantes.