Mostrando entradas con la etiqueta Sandra Sánchez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sandra Sánchez. Mostrar todas las entradas

Desde la azotea

Se arrojó al vacío y chocó contra el suelo. Justo antes del impacto se dio cuenta de que dormía en aquella cama de hospital. Su única movilidad seguía siendo la de sus párpados pero disfrutó, durante una centésima de segundo, de la liberadora caricia de la muerte sobre su cuerpo.
Escrito por Sandra Sánchez - Web

En la trinchera

Llevamos demasiadas horas, demasiados días esperando y, aun con los pies y las manos entumecidos en esta fosa común de medio vivos, nosotros seguimos matando el tiempo como podemos. He oído que el enemigo está muy cerca, pero yo me temo que a estas alturas nos encuentre ya sin munición.
Escrito por Sandra Sánchez - Web

Cardiopatía

Un "te quiero", atravesado en su corazón entre una sístole y una diástole, casi le mata. Sólo al recordar aquel beso logró suspirar fuertemente y soltar las ocho letras.

Pero aún hoy tiene secuelas: cuando ella le acerca sus labios, una ligera arritmia le provoca un vuelco en el corazón.
Escrito por Sandra Sánchez - Web
Elegido mejor relato de enero de 2015

Puntería

La carta anunciaba el final de la tregua.

Abrió el sobre, bajo la lluvia, y se puso a leer. Sintió un dolor agudo en el corazón, perdió la fuerza en las manos y el soldado cayó al suelo abatido.

Nunca pensó que su novia tuviera mejor puntería que el enemigo.
Escrito por Sandra Sánchez - Web

Ímpetu

Al llegar a casa exhausto y con un hambre atroz encontró la nevera vacía, la despensa desierta, la alacena sin nada... Tan sólo encontró lleno el cargador del revólver... y se pegó un tiro con bulímica avidez. Al fin y al cabo, de alguna manera había que matar el hambre.
Escrito por Sandra Sánchez - Web

Guerra

El soldado miró con desprecio el cadáver del enemigo. Levantó con odio su fusil y de un culatazo le aplastó el cráneo.

Más tarde unos perros se acercaron a comer los sesos y nosotros nos avergonzamos de pensar que, al menos ellos, habían encontrado algo que llevarse a la boca.
Escrito por Sandra Sánchez - Web