Mostrando entradas con la etiqueta Vanesa Reinaldo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vanesa Reinaldo. Mostrar todas las entradas

Cosas de niños

Parecía no ver el momento de terminarse el desayuno, porque empezó a jugar con él.

—¡Mira, mamá, un avión! 

—No juegues con la comida que te vas a manchar —le advertí—. Y date prisa, que nos tenemos que ir.

 —¡Y ahora es un tren! —continuó, sin hacerme caso—. Oh, oh...
Escrito por Vanesa Reinaldo - Twitter

La voz de la locura

Se quedó mirando al frente, pensativo.

—Ya no puedes echarte atrás —dijo una voz que él no veía.
—Aún no he hecho nada malo.
—Va, si lo haces, desapareceré para siempre.

Aún dudaba cuando entró en el edificio, pero mató a ese inocente igualmente.

—Te mentí.
Escrito por Vanesa Reinaldo - Twitter

Egoísmo camuflado

Estaba cansada de ser altruista, de que sus sentimientos estuvieran en último plano. Decidió volverse un poco egoísta, pero solo consiguió serlo por dentro. Por fuera aún ponía buena cara aunque algo le partiera el alma. Así se fue consumiendo, poco a poco, acumulando rencor escondido tras una falsa sonrisa.
Escrito por Vanesa Reinaldo - Twitter

Rompiendo la monotonía

La monotonía empezaba a consumirla. Cada mañana, al salir de su casa, giraba a la derecha, observaba los edificios mientras paseaba por largas calles, y entraba a la oficina hasta terminar su jornada. Decidió que era el momento de cambiar algo en su vida. Ese día giró a la izquierda.
Escrito por Vanesa Reinaldo - Twitter

Dudas sin resolver

—¿Cómo serán sus vidas antes de mí? —pensaba para sí mismo antes de cada trabajo—. ¿Serán felices?

Nunca podía responder esa pregunta, pues lo único que veía en cada víctima era el terror que les producía verle a él, cuchillo en mano, decidiendo por ellos el final de sus vidas.
Escrito por Vanesa Reinaldo - Web

Llamada de emergencia

—Ha llamado al 016, ¿qué ha pasado?
—Necesito ayuda. Estaba muy enfadado...
—¿Quién estaba enfadado? Dígame su nombre.
—Se ha ido. Volverá borracho, como siempre...
 —Cálmese y dígame su nombre, por favor.
—¡Oh, no! ¡Ha vuelto!
—¿Quién ha vuelto?

 —Es mi madre... ¡No!... ¡Solo es mi madre!... ¡Perdona, perdona!... ¡No!
Escrito por Vanesa Reinaldo - Web

Papel y boli

Se apresuró en ir a plasmar su idea en cuanto llegó. Tardó varios minutos en llegar al ordenador, que tardó otros tantos en encenderse. Cuando lo tenía todo listo, de su idea solo quedaban borrones.

Fue entonces cuando descubrió un trozo de papel y un bolígrafo en frente de él.
Escrito por Vanesa Reinaldo - Web

El cigarro de después

Se sentó frente al cuerpo sin vida, observándolo, empapándose de cada detalle. Se prometió que sería la última vez, de la misma forma que lo hizo todas las veces anteriores.

 Encendió un cigarro mientras miraba a los ojos al cadáver de la mujer.

—¿Quieres uno? Esto no va a matarte.
Escrito por Vanesa Reinaldo - Web