Agente doble

Borró las huellas del pasado —menos una que olvidó en un arma— y cambió la vida de espía por la de fotógrafo. Ayer, retocando en el ordenador las imágenes elegidas para su primera exposición, encontró una que no recordaba: la de un revólver apuntándole. Lo demás, lo hizo su huella.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

65 comentarios :

  1. Qué bueno, Pablo. Veo que tu personaje va más allá que el mío y que en lugar de intentar maquillar su pasado lo que hace es eliminarlo de su vida. Al menos eso es lo que intenta, porque siempre queda algo por ahí suelto, olvidado, una de esas pequeñas cosas que en este caso no fue dejada por un tiempo de rosas, el peso de sus actos, un pasado al que,como a las armas, parece haberlo cargado el propio diablo. Estupendo y sorprendente ente relato de corte surrealista, otro estilo para añadir a tu gran variedad de registros
    Enhorabuena, amigo Pablo. Y un fuerte abrazo.

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    1. Muchas gracias, Enrique.
      Este Agente Doble, pongamos que como soy muy clásico era un espía de los años 60, cuando el muro de Berlín separaba dos mundos, hacía un juego muy peligroso: trabajaba para el imperio británico y, a la vez, pasaba información más allá del telón de acero. Quería jubilarse vivo, de ahí su retirada y desaparición de su pasado, pero, ay, se olvidó una huella por el camino que algún enemigo encontró, y de una forma sofisticada, como las armas que utilizan los espías, alguien siguió esa huella para acabar con él.
      Esa es la idea que quería transmitir cuando escribí el micro que no sé su habré conseguido.
      Un abrazo y muchas gracias y nñ un fuerte abrazo.
      Pablo.

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  2. Hay huellas en el pasado que son imborrables, como ese revólver apuntándole.
    Por suerte tu protagonista ahora solo dispara con su cámara.
    Me ha gustado mucho, Pablo.
    Un beso.

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    1. Gracias, Asun.
      Cambió de disparo pero no pudo escapar de su destino: esa huella olvidada acabó con él.
      Un beso.
      Pablo.

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  3. Tu personaje está atrapado por su pasado, del que no puede huir. Esa huella que en su momento no tuvo la preocupación de borrar, por un tonto olvido, se hace ahora patente y tiene toda la pinta de que viene con ánimos revanchistas para cobrarse alguna deuda pendiente de la otra vida.
    Extraño microrrelato el que nos brindas, amigo Pablo, pero que como es habitual en ti tiene ese toque de exquisitez y de perfecta narración, fruto de una grandísima pluma (o teclado, que ya sabemos que la modernidad tiene su propia idiosincracia).
    Va mi me gusta y con este un fuerte abrazo, un sábado por la tarde en el que no hemos podido acudir a un encuentro deseado.
    Un abrazo.

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    1. Veo que has dado en el clavo, amigo José Antonio. Esa huella ha sido su perdición.
      Como siempre, gracias por tu generoso comentario. Y por tu me gusta, claro está.
      Un abrazo.
      Pablo

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  4. Parece que no podemos escapar del pasado; siempre quedan huellas que nos recuerdan lo que fuimos y que por eso somos quienes somos. Quizás esa bala sea disparada por su pasada huella a través del objeto que representa su vida actual, esa vínculo temporal entre pasado y presente, que condicionará a buen seguro el futuro.

    Un relato muy interesante, sofisticado e ingenioso.

    Pablo, tienes la rara cualidad de sorprender; de no dejar indiferente. Me ha encantado.

    Un abrazo.

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    1. Me encantan tus comentarios, Antonio.
      Sueles pilar los relatos, como este, y enriquecerlos con tu interpretación, y este quizá sea el más difícil de transmitir de todos los que he publicado.
      Me animan mucho tus palabras para seguir.
      Eres un crack.
      Un abrazo.
      Pablo.

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  5. No sé por qué, pero el relato me ha recordado a «Spellbound» de Alfred Hitchcock. Hay "armas" que permanecen escondidas en un rincón de nuestra mente pero siempre cargadas y listas para disparar.
    Excelente, Pablo. Te felicito.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Gracias, Vicente. La película, aquí en España, se tradujo el título por «Recuerda». Como bien dices, es peligroso no borrar las huellas del pasado si además has jugado a dos bandos y, cuando menos lo espera, las armas se vuelven en contra.
      Un abrazo.
      Pablo

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  6. ¿Seguro que fue un olvido? Eres demasiado inteligente para caer en un tropiezo tan tonto, chéri. Sabía que reconocerías mi revólver, el que tú me regalaste aquella noche en el Orient Express, mientras nos mentíamos haciéndonos creer el uno al otro que podíamos escapar de Viena, del frío, de nosotros mismos. Ha pasado mucho tiempo, hemos pagado por separado el billete de vuelta y aquí estamos, en un cuarto oscuro esperando que uno de los dos encienda la luz.

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    1. Fue un imprudente olvido, o exceso de confianza, el que hizo que mi huella, sin saber si era un espía de un lado o de otro, se vengó de mí.
      Gran comentario mi querida Patricia.
      Un besico (y ahora, como no estoy escribiendo desde el móvil, espero no equivocarme).
      Pablo.

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  7. Geyna López21/11/15 21:07

    Espero que algún día olvide ese pasado tan frío, y sobre todo que no vuelva a esas andadas. Pablo, tus relatos son muy buenos. Éste no es la excepción y me pongo de pie para felicitarte. Un saludo cordial. Abrazos y desde aquí espero que disfrutes del "thanksgiving day" si es que se celebra por allá. Aquí habra un lugar para ti y tu familia.

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    1. Vaya Geyna: muchísimas gracias por tan excelente comentario. Aquí en España no se celebra el día de acción de gracias, pero precisamente hoy es el cumpleaños de mi mujer, así que sí celebraré algo muy entrañable.
      Un beso.
      Pablo

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  8. Ay, Pablo, lo siento mucho, pero tu agente doble no me ha hecho estremecer. Creo que se me escapa algo. Sé que el problema es mío, me ocurre siempre con las películas de espías: o tengo alguien a mi lado para preguntarle "¿y ahora qué hace y por qué?" o confundo fronteras, borro los códigos cifrados o me pierdo en mitad de una misión imposible, y claro, al final terminan por mandarme a la cama.
    No sé si a estas alturas conseguiré entender a James Bond, yo lo sigo intentando.
    Y ya me callo, no interrumpo más, os dejo disfrutar de la acción (eso sí, me quedo aquí, a tu lado, no pienso moverme del sillón).
    Un beso

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    1. Mi querida Margarita del Brezo: mi agente doble ha querido jugar a un juego muy peligroso que, como en la vida real, no suele llevar a nada bueno.
      A mí sí me gustan las historias de espías aunque reconozco que en algunas, sobre todo actuales, también me pierdo.
      Este relato me lo inspiró un libro llamado: "Un espía entre amigos: La gran traición de Kim Philby" que cuenta la vida real de un agente doble que engañó al imperio británico vendiendo secretos a Moscú. Muy interesante la vida de este hombre que ha inspirado más de una novela de espionaje.
      Te voy a hacer una promesa y espero cumplirla: con el relato del mes que viene, haré todo lo posible para que te estremezcas.
      Un beso y, como siempre, gracias por no faltar nunca a nuestra cita.
      Pablo.

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  9. Buenísimo Pablo... Esas huellas del pasado que siempre vuelven... Me encantó!!! Besitos

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    1. Me alegro muchísimo, Carmen. Esas huellas, como bien dices, tarde o temprano acaban volviendo.
      Un beso muy fuerte.
      Pablo

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  10. Todo lo que hacemos deja un rastro, a veces imperceptible, no es el caso del protagonista, esos pequeños relieves epidérmicos le van a pasar factura. No dudes, Pablo, que tus textos, como este genial relato, dejan huella en nuestra memoria. Un abrazo.

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    1. Salvador, eres muy amable conmigo. A mí me dejan huella cada uno de vuestros comentarios. Los que hacen que nos conozcamos cada vez más y hagan que siga con la mirada perdida, intentando cuadrar nuevas cincuenta palabras.
      Un abrazo.
      Pablo.

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  11. Algunos quieren hacer borrón y cuenta nueva, pero no siempre es posible, el pasado forma parte de nosotros, lo llevamos a cuestas y no se puede obviar, menos aún cuando se ha jugado con fuego. Con lo cinéfilo que eres conoces de sobra la principal cláusula del contrato de James Bond, esa condición de mítico "agente con licencia para matar", pero la otra parte de su oficio y no se dice es que él también puede ser víctima y nadie pedirá explicaciones.
    Todos tus relatos son geniales, cada uno con su particularidad. En este se cumple aquello de quien siembra vientos recoge tempestades, y que las consecuencias de los actos acaban por aparecer.
    Un abrazo muy grande, Pablo

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    1. Querido Ángel: a mí me parecen geniales tus comentarios, siempre acertados y muy trabajados. Nos honras siempre que comentas nuestros relatos.
      Qué bien haces en apuntar lo de licencia para matar (y para ser matado).
      Aparte del relato sé por un pajarito que ayer me echaste de menos, y también por tus comentarios de Facebook. Para mí es un verdadero placer tener amigos como tú y no solo por la gran escritura que sale de tu pluma, tanto en relatos como en comentarios, sino por la bondad que desprendes y se percibe.
      Como sabes, me quedé con la pena de no haberte podido dar un abrazo en persona, así que quiero enviarte uno virtual desde lo más hondo de mi corazón.
      Pablo.

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    2. Desde luego que no fui el único, Pablo, todos te apreciamos muchísimo, te haces querer, algo que parece sencillo y no es fácil. Me hubiera encantado escuchar tu voz en vivo y en directo, porque aparte de tu mérito como escritor, tus palabras enriquecen y recargan a nivel humano, cuentas con ese don, consecuencia de una bondad enorme. Cómo no echarte en falta, El caso es que para otra vez, como ya viene pensando Malu, y si a Álex le parece bien, a ver si podemos estar más tiempo y más gente aún, también me encantaría conocer a Pablo junior, si fuera posible.
      Otro abrazo para ti

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  12. Pablo, entiendo que el pasado le dejó "huella"... y arrepentido de lo que hizo... y "aprovechando" la huella de su pistola... ¿se suicida?
    No sé, pero de los tuyos, creo que es el micro que más me ha hecho pensar.
    Espero no haberlo destripado demasiado, ;-)
    Un abrazo con buena huella.

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    1. Jajaja. Te explico mi idea al escribirlo. Ya avisa Enrique allí arriba que es surrealista.
      Este espía, llegado el momento en que se ve descubierto por los dos bandos con los que trabaja, sabe que tiene que borrar todo el pasado y esconderse con una nueva personalidad. Hay dos cosas que tenía claro cuando lo comencé: darle vida a una huella y que un revolver virtual, aparecido en la pantalla del ordenador, fuera el ejecutor de su final, apretado por la única huella que dejó sin borrar. La huella que ha ejecutado a tantos hombres, toma vida, se esconde y en el momento más oportuno que encuentra, ejecuta a aquel que tan mala vida le dio.
      Me gusta dar mis fuentes de inspiración y, antes, he comentado que por un lado el libro "Un espía entre amigos: La gran traición de Kim Philby" de Ben Macintyre, fue una de esas fuentes.
      La otra, lo de dar vida a una huella, me la dio un pequeño relato de un escritor que a mí me encanta: Mario Benedetti. Es un relato que aparece en su libro "El porvenir de mi pasado" y que recomiendo enfervorizadamente a todos los que, como a mí, le gusten los relatos. Me pareció una obra de arte. Bueno, que me enrollo. En este libro, que es una colección de relatos, hay uno que se llama "Huellas" y las protagonistas son dos huellas de diferentes hombres que se encuentran en el archivo de las fichas policiales y se cuentan la una a la otra el por qué han llegado allí. Me pareció una idea genial y de ahí partió que yo quisiera dar vida a una huella como las de este relato.
      Espero no haberte liado más.
      Un beso y gracias por pasarte por aquí.
      Pablo.

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    2. Mira Rosy, y para todo el que lo quiera leer, encontré un blog en el que está publicado el relato así que dejo por aquí el enlace. Ya verás que bueno es...y surrealista ;-)
      https://lacanciondelasirena.wordpress.com/2014/05/06/huellas-mario-benedetti/

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    3. ¿Destripado? ¡NO!, para nada, creo que me he inventado un micro jajaja.
      Mil perdones, Pablo, después de tu explicación y de ese "Huellas" tan impresionante de Benedetti, me ha quedado todo bien clarito. Gracias.
      Lo siento, de veras, si hubiera insistido un poquito más...
      Un besote grande.

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  13. Un relato muy ágil e inquietante, Pablo. Es genial la imagen de esa huella que usas doblemente y que, al dejar olvidada en su pasado, se convierte en su perdición. Cambiar el gatillo por el disparador de la cámara no ha servido para borrar las huellas. Un gran abrazo, espero que tu hijo se haya recuperado bien de la operación. Nos hemos acordado mucho de ti en la quedada y espero poder conocerte algún día. Besos y enhorabuena por el relato.

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    1. Muchas gracias, Belén. Yo también tengo muchas ganas de verte y seguro que a la próxima coincidimos. También te agradezco tu mención en Facebook. En cuanto al relato, me alegra que te guste. La huella ha vuelto para vengarse. Seguro que su dueño mató a alguna persona con alguna huella de la que estaba enamorada y también desapareció la huella de sus sueños. Algo así debió pasar para que acabase con su dueño.
      Un beso muy fuerte.
      Pablo.

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  14. Muy bueno Pablo, aunque me ha costado tener que releerlo cuatro veces, porque me liaba en el argumento. Reconozco como Margarita, que en las tramas de espionaje, de las que no soy seguidor, a menudo necesito ayuda externa para su comprensión, Mi mujer dice que es que no les pongo interés, pero te prometo que a veces sí se lo pongo.
    Un fuerte abrazo. También te eché de menos ayer.

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    1. Gracias, Isidro. Mi mujer lo que dice es que cada vez soy más enrevesado con los relatos y que así no hay forma de que me entienda ;-).
      Por supuesto que yo eché de menos también a todos. Hubiera dado cualquier cosa por haber dado ese paseo hasta la estación contigo y con Enrique. De hecho si hubiera ido, hubiera sido en tren.
      Un fuerte abrazo.
      Pablo.

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  15. Querido Pablo, te considero un genio, cambias de registro sin despeinarte y encima lo haces así de bien, mis aplausos y mis felicitaciones, de verdad.
    Yo soy un poco torpe con el tema de los espías, pero si algo me ha quedado claro del relato es que el pasado es imposible borrarlo, siempre queda alguna "huella".
    Encantada de leerte y apenada por no haber podido compartir la tarde de ayer contigo, como ya sabrás salió tu nombre unas cuantas veces, sobre todo en la conversación con Enrique, le firmamos el libro para ti y todos coincidimos en las ganas que tenemos de conocerte. Para la próxima sí o sí queremos a Pablo Núñez en Madrid.
    Un beso fuerte.
    Malu.

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    1. Querida Malu: no es mérito lo de no despeinarme por el poco pelo que me va quedando (cómo echo de menos mi tupé estilo Elvis que tenía en mis años mozos ;-)).
      Gracias por tus cariñosas palabras que siempre me dan tanto ánimo. Lo del cambio de registro supongo que sale dependiendo del momento en el que uno se encuentra cuando escribe un relato. Este coincidió leyendo un libro de espías y, claro, eso tuvo que ver.
      Para el próximo... para el próximo habrá que esperar al mes que viene y habrá un giro de 180 grados. Solo espero que te guste tanto como lo disfruté yo escribiendo.
      Desde ya me comprometo, si no me parte un rayo, que no faltaré a la próxima quedada. Yo ayer estuve con el cuerpo raro, pensando en todos vosotros a la hora del evento con bastante melancolía. Hoy, entre todos me vais alegrando el día con vuestras palabras y ya me ha dicho Enrique que me habéis dedicado un libro y mañana vendrá para Sevilla. Sois mi familia y no sabéis lo orgulloso que estoy de pertenecer a ella.
      Como estamos en plena promoción de nuestro preciado libro, tengo en casa a una persona que ha querido hacerse una foto con el suyo y que la ponga como me ha encantado su petición, se la he concedido con verdadero placer.
      Un besote muy fuerte.
      Pablo.

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  16. Aa veces la amanesia es buena porque impide recordar quienes fuimos Pero siempre queda algo.
    Es un relato que me ha costado varias lecturas y al final no se si el pobre se ha muerto o no.
    Tendré que ver la exposición que seguro quu me gusta tanto como el relato.
    Genial

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    1. Lo mágico de cincuenta palabras es que, aunque parezcan pocas, cada lector tiene una lectura. El final desde luego es abierto. Si hubiera acabado con un ¡Bang! (que lo pensé) hubiera quedado cerrado. Pero preferí que lo cerrara el lector como creyese oportuno. Muchas gracias por tus palabras, José María.
      Un fuerte abrazo.
      Pablo.

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  17. Notincgas23/11/15 6:35

    Aunque la imagen que tenemos de los espías es esencialmente la de las películas de James Bond o las de M.I., literariamente también son personajes muy interesantes. Ese vivir de modo solitario, sin poder confiarse a nadie; ese permanente caminar sobre el alambre del riesgo; esa épica sórdida librando batallas por su país...
    Pero si además, resulta que es un agente doble y añades a esos ingredientes la traición suprema que llevan a cabo, ya es el "summun".
    En tu relato, Pablo, vislumbramos un retazo de uno de esos elementos, el temor a ser descubierto, y también, quizás, el arrepentimiento por las cosas que ha tenido que hacer en su condición de (doble) espía.
    Luego, está la futilidad por intentar escapar de un destino inevitable, pero ese es otro tema.
    En suma, amigo, un interesante relato que da para mucho.
    Abrazo.

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    1. Muchas gracias, Notincgas. La verdad es que hasta que uno no se pone, no sabe la de cosas que se pueden decir en cincuenta palabras. Mi doble agente no sé si se arrepintió de su pasado o le vio la orejas al lobo e intentó desaparecer. En su caso, un pequeño descuido le supuso el final.
      Me hubiera encantado conocerte en persona pero sé que tarde o temprano lo haremos. Por cierto, además de hablar de letras podríamos hacerlo de algo que me apasiona: el blues.
      Un abrazo.
      Pablo.

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  18. Nadie consigue escapar de su pasado y tú nos lo has recordado con un personaje muy actual ;) . Muy buen relato, Pablo, como nos tienes acostumbrados.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Fina. El pasado siempre o pasa factura, sobre todo a la gente que tiene conciencia, al que no la tiene, o le golpea o le da igual. Aunque no sea tan drástico como con mi agente, siempre te queda en un rincón de la memoria un punto de arrepentimiento o tener la capacidad de rebobinar tu vida para poder cambiar algo.
      Un besote.
      Pablo.

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  19. Hola Pablo, estupendo relato, está claro que el pasado siempre está ahí, y a tu protagonista lo tiene atrapado, y al final ese pasado puede con su nueva vida, dichosa huella olvidada.
    Todos dejamos en nuestra vida algún rastro o huella que nos delata para bien o para mal.
    Me ha gustado mucho, enhorabuena.
    Un abrazo.

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    1. Esa huella que creyó borrar y dejó justo en el gatillo de un revólver, ha hecho lo único que sabía: apretarlo. Un espía nunca puede dejar huellas del pasado pues le va la vida en ello.
      Gracias Javier.
      Un abrazo.
      Pablo

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  20. El destino es impredecible, es lo que tiene, y te puede encañonar para recordarte tu pasado cuando menos te lo esperas.
    Magnífico, Pablo.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Gracias, M. Jesús. El destino es, como bien dices, muy impredecible y cuando menos te lo esperas aparece.
      Me alegro que te hayas pasado por aquí, que te haya gustado el relato y las fotos que he visto de la quedada del sábado.
      Un beso muy fuerte.
      Pablo.

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  21. Qué difícil es borrar un mal pasado, más si a tu paso has ido acumulando damnificados con tus acciones. Las huellas es lo que tienen, que se puede tirar de ellas. Un micro muy original y bien construido, enhorabuena. Un beso, Pablo, espero conocerte en la próxima cincuentada. :)

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    1. Y yo a ti, Matrioska. Me abrumas con tu comentario y me alegra a la vez.
      Un beso muy fuerte y gracias por pasarte por aquí.
      Pablo.

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  22. Cada vez que uno mira hacia atrás, vuelve a revivir la escena, para bien o para mal y, sin llegar a la respuesta del protagonista de tu micro, siempre hay una reacción.
    Enhorabuena por tu micro, lleno de sensibilidad.

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    1. Gracias, Crispín. Efectivamente, sin llegar a los extremos de este agente, el pasado siempre está ahí, dando golpecitos para que no lo olvides, pesar de los esfuerzos por hacerlo.
      Un fuerte abrazo.
      Pablo

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  23. la hija del ferroviario23/11/15 21:28

    Eres un genio, Pablo Núñez. Buenísimo y me gusta.

    Un abrazo,

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    1. ¡Vaya! Pues que alegría me das. Lo de que soy un genio me abruma y exageras, aunque oye, te da un subidón, las cosas como son. Lo de que te haya gustado, es el mejor premio que puedo tener.
      Saludos.
      Pablo.

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  24. Un pasado que tiene huella, una huella que no quiere ser delatada. Un 50 fantástico vestido de doble agente y una incertidumbre en el final de la historia.
    Eres único en este espacio Pablo, te aplaudo y te dejo un abrazo sincero.

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    1. Recibo ese abrazo encantado, M. Belén. Me alegra mucho que te hay gustado este Agente Doble, que por culpa de una huella, no pudo escapar de su destino.
      Un besote.
      Pablo.

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  26. Atractivo e intrigante!! Felicidades

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    1. Gracias, Cuarta lobo. Realmente eso era lo que quería transmitir : intriga.
      Veo que contigo lo he conseguido y es un gran premio para mí, al igual que te hayas pasado a decírmelo.
      Saludos.
      Pablo.

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  27. Pablo, como bien sabes no existe el crimen perfecto y el pasado siempre vuelve a cobrar las deudas pendientes o a pasarnos factura. Me ha encantado el factor sorpresa de la pistola apuntando desde la foto. Enhorabuena. Un beso.

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    1. Muchas gracias, Pilar. Yo me imaginé a mi protagonista, retocando y eligiendo sus fotos y que de pronto, aparecía un arma apuntándole. Y en el gatillo, con un punto de grasa, la huella sonriéndole maliciosamente.
      Me alegro que te haya gustado.
      Un beso.
      Pablo

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  28. Parece que no hay crimen perfecto ni malhechor que se escape. Por lo menos así sucede en la mayoría de las novelas. Tu personaje también tiene cuentas que ajustar con su pasado y ahora éste llega para pedirle explicaciones.
    Muy bueno, Pablo.
    Un abrazo

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    1. Gracias, Jose. Tengo un relato por ahí que escribí hace mucho tiempo que publicaré más adelante, es de los que siempre se quedan en la libreta, en el que... bueno. Ya lo verás. No quiero ponerte un spoiler.
      Muchas gracias por tus palabras y por pasarte siempre por aquí.
      Un abrazo.

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  29. No hay ácido que pueda borrar las huellas del pasado, y las consecuencias están ahí, acechantes. En cualquier momento nos caen encima, como le pasó a tu agente doble.
    Me ha gustado mucho, Pablo. Siempre tan original. Me encanta.
    Un beso.

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    1. Muchas gracias, Sandra. A mí me encanta que siempre te pases a decirme palabras tan amables siempre. Me gusta mucho que te parezca original: a veces se intenta pero no siempre se consigue.
      Y gracias por lo que dices de mi hijo. Ese libro es un tesoro para él, como para mí todos vosotros.
      Dos besotes muy fuertes.
      Los dos Pablos.

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  30. ¡También me encanta la foto de tu superhéroe con nuestro superlibro! :-D
    Besos a los dos.

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  31. El pasado siempre deja huellas y cabos sueltos, y más si se trata de un espía.
    Al decir que "lo hizo su huella" me dejó la duda de si se suicidó. ¿Quizá por remordimientos...?
    También puede ser simplemente una huella que dejó en el pasado, que fue a por él.
    Muy bien contado.
    Un beso Pablo.
    Carme.

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    1. Lo bueno de los micros es que el propio lector escoja la opción que su lectura le indique. O le invente más de una opción, como tú.
      Gracias por pasearte por aquí, M. Carme.
      Ya lo escribí pensando en la segunda opción que dices, aunque la primera también es posible. Lo que digo: el final lo dejo en tus menos.
      Un beso.
      Pablo.

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  32. MAría CUeto30/11/15 22:16

    Es muy intenso Pablo y muy muy bueno. No hay escapatoria de lo que uno ha sido. Enhorabuena, tienes mis voto

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  33. Llego tarde a los comentarios, pero ver este relato entre los finalistas lo dice todo. Acertadísimo el jurado.
    Saludos.

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