Síndrome de Diógenes

Comenzó a coleccionar corchos como una simple manera de saber cuántas botellas de vino se consumían en su casa. Más tarde lo hizo por impresionar a las visitas. Hoy día también los recoge del suelo de tabernas, de mesas de restaurantes, los roba descaradamente, porque es ya una obsesión incontrolable.
Escrito por Juan Badaya - Web

7 comentarios :

  1. Eduardo Martín21/1/18 19:01

    Hola, Juan.
    Oye, es verdad, empiezas con una tontería de nada, un corcho y luego, hala, a apilar se ha dicho. Con lo agustito que viven los japoneses en sus casas minimalistas. Buen texto, se estira, se estira y... Un abrazo.

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  2. El síndrome me parece aún más tremendo, si solo son corchos de las botellas...pero es una obsesión la de tu personaje, no quiero imaginar su casa. Un beso.

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  3. Tu "diógenes" envolvió su necesidad de aparentar con una pulsión enfermiza. Triste enfermedad que lleva a la soledad íntima, en su último estadio.

    Buen relato, Juán

    Un saludo

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  4. Gracias, amigos. La inspiración me llegó cuando descubrí dos corchos en mi bolsillo. Ha sido una terapia...

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  5. Anónimo23/1/18 1:45

    Bueno, pues ya sabes... A evitar las tentaciones. La verdad es que esa es una enfermedad terrible. Buen micro el tuyo. Un saludo. Gloria

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  6. Bueno nadie es perfecto. Debería de construir cosas con esos corchos y reconvertir su TOC en algo práctico. Lo mismo hasta puede ganarse así la vida. 😉😀
    Un abrazo.

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  7. El otro día me fijé que mirabas con especial atención el corcho de la botella que nos bebimos. Ahora entiendo el motivo.

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