Homenaje paradójico

El maquinista del tren real era más monárquico que el rey. Apenas si había dormido por las manifestaciones contra la corona, esa noche mientras conducía no pudo evitar tener un pequeño adormecimiento justo al acercarse al puente que estaba en obras.

Los republicanos han puesto su nombre a una glorieta.
Escrito por Irreverente inadaptado

7 comentarios :

  1. Eduardo Martín Zurita23/4/18 19:52

    Hola, Irreverente.
    Oigo trenes, como cantaba Hilario Camacho. Un texto con un humor vitriólico, mordaz, sarcástico inclusive. Las reyes ni en la baraja, supongo. Una cosa tan así, tan romántica (igual estaba pensando en su amada el maquinista real), o tan fisiológica, lo mismo había comido demasiado, un imprevisto, algo casual pero fatídico, un mal para algunos y un bien puede que para la mayoría. La dictadura de la constitución va a ser más larga que la otra. Se busca maquinista para nombre en una glorieta, excusando a Enrique Mochón, que se ocupa el tío de ganar la final del REC. Claro que un abdicación eterna, nos evitaría actos y deseos impuros. Y fatales accidentes. La ficción es ficción, tan malvadamente inocente. Encantado con tu texto "irreverente". Ves, este entra dentro de esa categoría; te me has adelantado. No te lo perdonaré fácilmente. Mi más muy mayor enhorabuena, amigo. Y un abrazo largo como el tren.

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    1. Hola Eduardo.
      Lamento mucho haberme adelantado a tu regicidio (Creo que nunca aprenderé a que mis mentiras suenen creíbles).
      En cuanto al fondo de tu comentario, creo que la monarquía es muy buen sistema, pues es lógico que el mando, como todo se herede de padres a hijos, eso garantiza que su sangre sea azul, y no roja como la de la plebe que se dedica a votar a gente sin pedigree, de todas formas si los reyes se eligiesen por votación, yo seria uno de los que les botaría. Por otra parte no me negarás que son importantes pues no me veo dándole jaque al presidente de la república.
      Muchas gracias y un abrazo

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    2. Eduardo Martín Zurita25/4/18 20:22

      Joder, Irreverente, eres mucho. Larga vida a tu fantástica y sardónica irreverencia. Que se mueran solos de inactividad, esos reyezuelos. Soy prístino cual sol primaveral. No temblaría si me dieran rehabilitado garrote por defender mi amable ideario. Soy un tipo duro y sincero hasta la muerte. De nariz diminuta, recogida como yo digo como circunstancia anatómico-atenuante y harto elocuente de mi verdad pregonada, expandida. Y viva 50 palabras como sede, por su tolerancia y Alejandro Garáinzar, El segundo Magno, por virtualizar operativamente tamaña concreción.
      Más que abrazos sinceros, entrañables y admiradísimos, amigo.

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  2. Envuelves en una vorágine perfecta la historia de este maquinista, que de eso ya sé que tú sabes bastante, para con una magistral pirueta darle la vuelta a la tortilla y hacerlo inmortal para los republicanos.
    Imaginación, ingenio y originalidad.
    Y un título perfecto.
    Me ha encantado. Pero mucho, mucho.
    Un abrazo.

    Pablo

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    1. Hola Pablo:
      De historias de maquinistas, algo me han contado, aunque estoy en pleno proceso de olvido, (a partir de cierta edad hay que vaciar los cajones para llenarlos de nuevas experiencias).
      Muchas gracias por tu comentario, que por descomedido en benevolencia es mas de agradecer si cabe.
      Un abrazo

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  3. Estos republicanos es que son la repanocha; seguro que conocían la debilidad de ese “héroe por accidente” y bautizaron así la rotonda nada más que por hacer daño. Tiene su punto además imaginarse al hombre sin pegar ojo y con el alma inquieta por las manifestaciones, algo que bien mirado, paradójicamente, hace culpables de la tragedia a los republicanos por haber organizado los actos.
    Enhorabuena, Irreverente Inadaptado. Me gustan mucho tus relatos, tanto por los temas que tratas como por el modo en que los conviertes en historias. Conociéndote como creo, llevas dentro ingenio de sobra para crear incontables y magníficas historias.
    Un abrazo.

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    1. Gracias Magic:
      Yo creo que era una estrategia perfectamente orquestada, puede que supiesen donde intentaba dormir el (¿Se dice maquinista o maquinisto?), bueno como se diga, esto convertiría el presunto accidente en todo un magnicidio.
      Por otra parte el legado recibido de cuando hicimos rotondas por encima de nuestras posibilidades, nos hace disponer de una gran cantidad de ellas a las que dar nombre.
      Un abrazo

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