Mostrando entradas con la etiqueta A. R. Payán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta A. R. Payán. Mostrar todas las entradas

El alma también llora

Miedo a la vida, inseguridad a la libertad, el bienestar lejos del hogar, el dolor cada tarde, cada cena... hasta en cada suspiro. La felicidad se escapó, la esperanza se desvaneció.

Hoy prefieres la triste soledad al amargo acompañamiento que ofrece aquel hombre del ayer al que hoy no reconoces.
Escrito por A. R. Payán - Facebook

Año 2345

—Padre. Aquí ya llevamos mucho tiempo viviendo. ¿Cuándo crees que abandonaremos todo esto?

—No sé, hijo. Las condiciones de vida siguen estando en los límites. Aunque parece que no aprendemos a respetar todo lo que nos rodea; primero fue la Tierra, luego Marte y algún día abandonaremos Júpiter... ¿Pero cuándo?
Escrito por A. R. Payán - Facebook

Tu sangre es para mí

Condenado a la eternidad y a vagar por el dolor del amor, fui castigado con la sangre de los demás. Maldigo cada día que pasa por no ver mi corazón atravesado o mi cuerpo calcinado. Mientras tanto, seguiré alimentándome de vuestra sangre, esperando que algún día pueda dormir en paz.
Escrito por A. R. Payán - Facebook

Viene a por mí

Aunque me encontraba débil, notaba cómo me acariciaban el pelo. Con gran esfuerzo abrí un ojo, vi a una mujer bella y angelical, al igual que su sonrisa. Fue entonces cuando adiviné que era el fin de mi existencia. La muerte me había enamorado; solo deseaba estar junto a ella.
Escrito por A. R. Payán - Facebook

Imaginación

—¿Qué deseas? —sonríe el librero al pequeño Luis, el hijo de un cliente frecuente.

—Mi padre dice que aquí hay dragones, piratas y todo con lo que yo juego; pero no los veo.

El librero asiente y señala una estantería.

—Ahí está todo lo que buscas; en los libros.
Escrito por A. R. Payán - Facebook

Sinsentido

En la noche; golpean insistentemente la puerta interrumpiendo la cena. Los comensales presagian que no es para bien. Permanecen en silencio; el tiempo se detiene. Desde afuera, las voces quieren entrar. La puerta no resiste. Los hombres sacan a la mujer de la casa: la caza de brujas ha comenzado.
Escrito por A. R. Payán - Facebook

El fuego del miedo

Sobre las llamas arde tu cuerpo, juzgado por quien proclama la fe en nombre de Cristo. Siervos de la bondad, reconvertidos en diablo. Cientos de ojos observan con pavor el castigo de su ¿Dios?, y solo los tuyos ven el miedo que ejerce sobre ellos la hoguera de la ignorancia.
Escrito por A. R. Payán - Facebook

El día D

Estábamos alcanzando la playa. El ligero vaivén del agua balanceaba la lancha.

Un sonido sordo primero, después, el estruendo fue ensordecedor. Las caras de aquellos hombres, agazapados, no debía de diferir de la mía. Comprendí que moriría lejos de mi hogar; el patriotismo de algunos me había condenado a morir.
Escrito por A. R. Payán - Web