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Ni lo sueñes

Ardía entre los muslos de su amada, lamiendo los tibios flujos...

Beep, beep, beep.

Otra vez el puñetero despertador de Eloína interrumpiendo los febriles sueños de la gripe y el virus del amor desaparecido.

Antonio, al otro lado de la cama, roncaba sin inmutarse por los cuatro meses sin besarla.
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Ciberamistad

Apareció poco a poco, como se escriben las historias importantes. Un día era sólo un nombre, al mes ya era mis ilusiones, al año ella era la definición de abrazo.

Tras ella llegó otra, llegaron varias. Soñé que perdía el wifi, pero no, ahí siguen las rayitas y mis buenamigas.
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Exnovio

Sus grandes manos recorrieron el sendero de mis caderas, calibrando la talla de mi último vestido. Sus castos besos sellaron orificios que destilan humanidad. Sus caricias tornaron mi triste palidez en rojo pasión. Su seria mirada sobre mis párpados cerrados.

Sería su última obra de arte, su cadáver precioso, perfecto.
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Anónimo hasta septiembre

Verano

Miró hacia abajo sin saber muy bien lo que haría. Estaba feo, nunca fue una buena decisión. Tal vez debería haber pensado en la familia, en su rabia y en las consecuencias. Gritó y relajó su esfínter depositando lentamente sus heces de gaviota sobre la paella de la familia Ramírez.
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Tic tac

Tic tac, miraba su silenciso reloj digital. Tic tac, los latidos de su corazón se acompasaron con el temblor de su pierna derecha. Tic tac, escuchó por fin su inconfundible taconeo. Tic tac, dos castos besos fueron su único saludo tras doce años sin hablarse.

Tic.

—Hijo mío.

Tac.

—Mamá.
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Vuelve, porfi

Traspasaba los espacios entre líneas sin rozar lo que tanto dolor le causaba de sólo imaginar, de recordar, revivir. Consciente del vacío, intentó meter aire en los pulmones negros de luto. Su amistad era la nicotina del vicioso placer. Ausencias que nunca descansan en paz. Ella y todas las demás.
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La daga del pasado

En el puño cerrado, su ilusión, derramada entre los dedos de pura rabia contenida. Ni aquella sonrisa calmó un ápice del dolor que le arrancaba las ganas de vivir. Sudorosa y pálida, se desplomó en el charco de mil lágrimas. Cubierta de abrazos imaginarios, soltó el aliento helado al ayer.
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Educación bizarra

El rayo incide sobre la naranja y, sólo diez segundos más tarde, un hombrecillo azul marengo sale de su epicentro. No sabemos si está aquí en son de paz pero en sus manos trae una pancarta: ¡hipervitaminosis! Deberíamos escucharle, o hacerle zumo.

Cerré el cuento porque mi hijo ya dormía.
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Amor urgente

La sala de espera del hospital era un bullicio infernal. La enfermera entró y gritó su nombre.

—¡Alfonso García!

Un señor de mediana edad corrió hacia la chica que le entregaba un corazón aún latiendo.

—Su novia quiere entregarle esto, dice que se parte con usted, literalmente. Ahora la pegaremos.
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Abrir los ojos

—Quiero ser las cadenas que te salven en la caída libre, quiero secarte las lágrimas con mi pañuelo de seda, quiero vigilar noche y día para que el viento no te haga daño...

—¡Basta! No te quiero.

—¿Qué?

—Quiero vivir.

Rompió su contrato de sumisión y firmó el de divorcio.
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otreicnocseD

Teresa quería apoderarse del desconcierto general, para lo cual necesitaría la ayuda de todos los cantantes y músicos del mundo. Un día los reunió a todos en el salón de su pequeña casa y los privó de su arte. Hoy salen al escenario y nada, suena el silencio, el desconcierto.
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Segundos entre los dos

Una gota de sudor recorre tu nuca, testigo directo del placer que ambos sentimos. La respiración entrecortada exclama que estamos vivos. Quisiera comerte a besos cuando la distancia nos dé hambre. Palpitar al compás perdiendo el ritmo de nuestros cuerpos. Y al fin rendirme entre tu pecho. Tuya. Mío. Nuestros.
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Tampoco es fácil ser fan

Camina con pasos temblorosos y boca seca. Inseguridad. "El undécimo, no estorbar", resonaba en su mente. Tiene que hacerlo o no podrá dormir, otra vez. No tiene nada preparado, aunque pasó muchas horas soñando conversaciones perfectas. ¿Y si lo deja estar? Se acerca. ¡Está aquí! Con taquicardia preinfarto grita: "¡HOLA!".
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Lo hizo

Los pensamientos se moldearon y rompieron en un segundo de valor. Aspiró el dulce aroma de la nada y dejó su cuerpo flotar. Cincuenta metros de caída libre, sin red, sin cuerda, sin vida. Se llevó los motivos al silencio, dejando las preguntas en los gritos ahogados de la incredulidad.
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Me haces estar viva

Veo la luz al final del túnel y sólo quiero pisar el acelerador. ¿Me mata la curiosidad o el miedo no me deja respirar? ¿Estoy muerta?

—Cariño, despierta, tienes que ir a trabajar.

Giro y veo su sonrisa, sus ojeras, sus canas. La luz seguirá brillando mañana, pasado... ¡Que espere!
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Inversamente proporcional

El pecador de la pradera rezó tres chistes nuestros mientras por dentro maquinaba la siguiente broma. Sufría una enfermedad rara: gracietismo infecciosus. Todos los payasos del país intentaron exorcizarlo sin éxito. Ahora trabaja en la tele de madrugada vendiendo cremas para acentuar sonrisas. La suya, se apaga con cada euro.
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Tiempo de temporada

Subió las escaleras tan rápido como pudo. El mensaje parecía urgente. Al llegar, la rosa perdía su último pétalo. Corrió para atraparlo antes de que tocara el suelo. Estuvo a punto de conseguirlo. La primavera se murió y el sol ardiente del verano le quemó el corazón, helándole la sangre.
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Mirar no es sólo ver

Salió de casa para ir a verla pero se olvidó los ojos en la mesilla de noche. No importaba, con el tacto podía adivinarla. Ella no acudió a la cita. Tocó el aire y la imaginó. Volvió a casa, se colocó los ojos, cerró los párpados y nunca se separaron.
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