Mostrando entradas con la etiqueta Jerónimo Hernández de Castro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jerónimo Hernández de Castro. Mostrar todas las entradas

La plaga

Están por todas partes. Agrupadas con delicadeza en estructuras frágiles de extraña pigmentación que salpican el gris pulverulento del suelo. En las escasas zonas del planeta aún accesibles sin mascarilla es posible captar su aroma sutil, pero será preciso destruirlas de nuevo. Los viejos, apenas las descubren, rompen a llorar.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

Libertad incondicional

Cuando lo conocí ignoraba qué era una groupie. Detesto esa palabra. Malintencionada e imprecisa para describirme, repetida hasta borrar mi verdadero nombre que él aún ignora.

Ahora, mientras toco su guitarra y él ni se mueve para recoger las monedas, tengo la certeza absoluta de encontrarme en el lugar correcto.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

A flote

El eunuco Dong pululaba con rapidez por las estancias del palacio. Quería expresar a toda la corte su enérgica protesta por la calidad de las sedas recién adquiridas, absolutamente inadecuadas según su criterio. No se percató del griterío ni de los disparos, aunque, tras la revuelta, fue el único superviviente.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

Anuncio por palabras

Como cada mañana se dirige al kiosco para comprobar que han vuelto a publicarlo:

Amargado busca recuperar sonrisa. Se aceptan consejos bienintencionados, palmadas en hombro y muestras de afecto de todo tipo. Gratificación a convenir vinculada a eventuales mejoras. Contacto: Taberna La penúltima. Mesa en penumbra. Rincón de la izquierda.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

El apagón

Su expresión transmitía gigas de información. Cada gesto suyo inundaba salas e impulsaba conversaciones con el carisma de quienes arrastran multitudes. Todo cambió cuando la descubrió cogida de la mano de otro. Su boca se desplomó en una horizontalidad irreversible y su mirada enfoca un punto cada vez más lejano.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

Breve encuentro

Aquel tipo tenía experiencia en trasladar cuerpos. Golpeó mi cabeza y me arrastró al callejón. Allí estuve tendido sobre los adoquines húmedos mientras afilaba su escalpelo. Un inocente, ese Jack. Llevo siglos haciéndome el muerto. Se aproximó por si el corazón aún me latía. Entonces, su yugular rozó mis colmillos.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

Una discreta mejoría

Regresó a la casa después del funeral. Ahora que él ya no está, el eco de los pasos en el pasillo resuena distinto. El día había sido muy largo y se sentó un momento frente al televisor apagado. Desde que se ha quedado viuda su soledad resulta mucho más llevadera.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

Demasiado tarde

El alzhéimer de su madre empeora y ya no le visita en la cárcel. Ahora, cuando hablan por teléfono, la anciana repite sin cesar que va a darle la paga para que se compre sus cromos en el kiosco, en lugar de traer a casa todos los de los demás.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter