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El artista

Sus maestros le habían enseñado que para pintar un paisaje debía mimetizarse con él hasta quedar dentro.

Así, pincel en mano, fue tomando los colores de lo que veía. El mundo natural ante su vista iba quedando en blanco, negro y una serie de grises opacos. Y su obra resplandecía.
Escrito por Luciano Doti - Twitter

Consecuencias

Después de entregar la droga a Braian para su posterior venta al menudeo, recibe un llamado: su hija tuvo un accidente automovilístico.

Al llegar al hospital, le dan la lamentable noticia: fue fatal.

Las pericias dirán que el otro conductor manejaba drogado, pero no dirán que era cliente de Braian.
Escrito por Luciano Doti - Twitter

Herencia de sangre

Al regresar al hogar, pensándose a salvo, no guarda bien el arma aún caliente y la deja ahí, de manera descuidada. Otra vez ha cumplido con lo que considera su trabajo sin experimentar la menor culpa.

—¡Hijo de tigre! —alcanza a decir, antes de que su pequeño vástago lo ultime.
Escrito por Luciano Doti - Twitter

Viajero

Tenía la sensación de estar frente a una versión más vieja de mí mismo. Un hermano tan mayor no podía tener, era cronológicamente imposible. Al fin habló el misterioso hombre símil yo:

—Vengo del futuro. Estamos bien.
—¿Estamos bien? ¿Quiénes están bien? —pregunté.
—Nosotros. O sea, yo, que soy tú.
Escrito por Luciano Doti - Twitter

La criatura

—¡Cómo puede una vieja estar embarazada! —se quejan sus familiares, que no quieren hacerse cargo del niño cuando ella muera.

La criatura aguarda por nacer, viene desde su dimensión dispuesta a vivir en ésta, y llegará el día en que el mundo sepa de ella.

Más que día, será noche.
Escrito por Luciano Doti - Twitter

El despertar

Cuando despertó, la vampiresa todavía estaba ahí, esperándolo, al acecho. Él la observó durante un momento, dubitativo. Luego, caminó hacia ella con paso decidido, como quien no tiene nada que perder. La padeció un poco en el primer momento. El resto fue uno de esos sueños que se sueñan despierto.
Escrito por Luciano Doti - Web

Rencorosa

Te internaste en el mar para tirar la caña. Cuanto más adentro ingresaras, más posibilidades tendrías de pescar un pez de buen tamaño. Vino una ola y te cubrió hasta la cabeza. Por no soltar la caña te hundiste.

 Creo que te vi implorar ayuda. Pero yo soy tan perezosa...
Escrito por Luciano Doti - Web

Coulrofobia

Cuando su alma recién creada flotaba en el éter, había visto de lejos a un demonio. Desde entonces, el recuerdo de su rostro había quedado grabado en su conciencia.

Ya encarnado en un ser terrenal, siendo niño, fue a un cumpleaños, y al ver el rostro del payaso, se estremeció.
Escrito por Luciano Doti - Web