Maldito olvido

Su paso era lento como sus recuerdos pero firme como el amor que sentía. En su mente retumbaba el eco implacable de una frase: no me dejes vivir sin mí, sin ti. Entró en su habitación. La besó cariñosamente en la frente intentando atraparla para siempre y la dejó partir.
Escrito por Ceibes

24 de marzo

La hora del planeta, del calentamiento global, de moderar derroches de energía. Se apagan las ciudades, desconectan los edificios emblemáticos. Todo a oscuras. Suena la música de Bebo Valdés, oímos historias de suspense mientras las luciérnagas lucen en todo su esplendor. Al pasar de largo, con el apagón logramos ver.
Escrito por Aran

Supervivencia

Cuando el exhausto náufrago alcanzó la playa, un sincronizado banco de peces se alojaba ya en su estómago. El pez que dirigía la formación hizo un rápido conteo. Quince. Sobraba uno. El naranja. Un buen menú. Afuera, el increíble hombre-pecera lloraba lágrimas de sal, mientras vomitaba una raspa de pescado.
Escrito por Beatriz Carilla Egido - Web

El tren

Bajó las escaleras de la estación con aire distraído, música aleatoria y mirada perdida en la pantalla del móvil. Sentía el frío húmedo del túnel, se recogió y comprobó la hora. Miró al final del túnel y vio la luz de un nuevo día. El último tren pasaba justo ahora.
Escrito por Garcalo

Desahucio

Aún me cuesta comprender del todo lo que ocurrió. Te pregunté si podías echarme una mano en el problema que me acucia y observé cierta distancia. ¿Volveré a confiar en alguien, si quien más amo retira su mirada, vergonzosamente, al pedirle ayuda para poder seguir viviendo en mi hogar? Dime...
Escrito por Rafael Domingo Sánchez - Web

El milagro

De pronto, un haz de luz celestial penetró las vidrieras de la iglesia con gran estruendo. Cegado, me agazapé entre los bancos hasta que el ruido cesó. Al incorporarme observé atónito cómo una horda de zombis se arrastraba hacia la comunión. Salí eufórico, y repicaron las campanas:

—¡¡Es un milagro!!
Escrito por Álex Garaizar

Actitud

Estaba anunciado. El asteroide impactaría en la Tierra al día siguiente. A las 19h00'. Ese día no habría anochecer. La gente se reunía con familiares y amigos. Se despedían. Lloraban. Por lo que no habían hecho y por lo que no harían. Muchos lamentos. Hoy plantaré manzanos en mi huerto.
Escrito por Faroni

Decidir es renunciar

El funcionario descendió las escaleras como cada mañana. El olor a humedad fue haciéndose más penetrante con cada escalón. Esto de que Katya dependiera solo de él era un incordio. Cada día debía acordarse de darle de comer o el olor se haría nauseabundo. Pronto tendría que tomar una decisión.
Escrito por Gemma Torres - Web