Secretos de pasillo

Ayer mi profe se acercó con cautela, me apartó un rizo de la frente y acarició mi mejilla. Me dijo un discreto "te quiero" y me propuso, con una sonrisa confusa, vernos a la salida.

Observé sonrojado el pasillo vacío. Le guiñé un ojo.

Allí nunca me permito llamarlo papá.
Escrito por Mª Belén Mateos Galán

Instrucciones para soñar en un segundo

Tómese un tiempo, tan sólo un momento. Cierre los ojos e inhale profundo. Piense en esa persona que tanto añora, a quien tanto extraña. Exhale.

Y, si le gustó el suspiro, si encontró grata esa sensación, permítase volar, déjese llevar por ese viaje a través del tiempo y el espacio.
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter

Nueva vida

Salgo sigilosamente del armario. Me animo a depilar mi cuerpo, enfundo mis muslos en una falda breve y, transfigurado por un maquillaje despampanante, me trepo a tacones de vértigo.

Estoy listo para iniciar una nueva vida. ¡Y lejos de mi eterna antagonista! Esa mocosa rústica con su horrible caperuza roja.
Escrito por Georges

El cántaro a la fuente

En el parque, mi compañera y yo siempre coincidimos con Gala y su compañero, pero observo que ellos, cada día se demoran más en enlazarnos el collar canino para llevarnos de vuelta a casa.

Me encanta Gala, pero creo que a mi dueña, le encanta más el dueño de Gala.
Escrito por Isidro Moreno Carrascosa - Web

Una vieja amistad

Somos amigos desde críos. Has llorado en mi hombro cuando otros te han fallado. He visto cómo te enamorabas de tu marido, tenías hijos y nietos.

Me pides que hable en la fiesta de vuestras Bodas de Oro. Quizá no ha sido lo más conveniente empezar diciendo:

Adela, vida mía...
Escrito por Pepe Sanchis

Trigonometría

Víctima de la trayectoria recta del disparo y a pesar de estar cuadrado su cuerpo cayó redondo. Nunca debió ocupar el vértice del aquel triángulo, haberse salido por la tangente con un "no" secante para no perder la cabeza por aquellos senos.

Claramente se había comportado como un cateto adyacente.
Escrito por Arturo

Pintor de brocha gorda

Elena ingresa al consultorio del doctor Javier, su ginecólogo. De reojo mira una gabacha blanca. El caballero está de espalda observando la pared. Ella va hacia la camilla, se desnuda.

¡Doctor, ya estoy lista!

En ese momento, Ernesto escucha que no está solo en la estancia y se da vuelta.
Escrito por Yoli L. - Web

Planes rotos

Lo inevitable tiene que ser así. Dulce o amargo, triste o alegre... no importa cómo... pero así.

 Tendría que decírselo esa misma tarde. Habían hecho muchos planes para el próximo año. Tendrían que olvidarlos todos.

Él no querría que esto hubiese sucedido ahora. Pero, sorprendentemente, ocurrió... Sin esperarlo... 

Estaba embarazada.
Escrito por Salvador Pérez Salas - Twitter