Secretos de pasillo
Ayer mi profe se acercó con cautela, me apartó un rizo de la frente y acarició mi mejilla. Me dijo un discreto "te quiero" y me propuso, con una sonrisa confusa, vernos a la salida.
Observé sonrojado el pasillo vacío. Le guiñé un ojo.
Allí nunca me permito llamarlo papá.
Observé sonrojado el pasillo vacío. Le guiñé un ojo.
Allí nunca me permito llamarlo papá.