A pierna suelta
Tras una noche de farra, dejamos al novio acostado en la trastienda de la botica de su padre. Musitaba incongruencias y se revolvía desazonado bajo la estantería de "Sedantes y lenitivos".
Toda la mañana lo esperó Inés en el pórtico de la iglesia, colérica y hermosa, toda vestida de blanco.
Toda la mañana lo esperó Inés en el pórtico de la iglesia, colérica y hermosa, toda vestida de blanco.