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Síntomas

Para Beatriz la brisa de la mañana siempre es igual. Su cuerpo camina estirado como si tuviera un hilo en la cabeza que tirara de ella hacia arriba. Se mantiene en un equilibrio ficticio que la sujeta al mundo cruel que le ha tocado vivir. Indicios de enfermedad nada rara.
Escrito por Carmen Martínez Marín - Web

El último mes

A mi tú no me gustas nada. Cuando llegas, espero ansioso que te vayas como has venido, que desparezcas rápido, que pases volando como un suspiro. Sin dejar posos de nostalgia. Ya hubo épocas. Aunque están en lontananza dejaron huellas grabadas, son tatuajes etéreos de esos que no se olvidan.
Escrito por Carmen Martínez Marín - Web

Misiva

Introdujo en un sobre ribeteado de azul y rojo una cuartilla. En menos de cincuenta palabras, escribió: "Las musas me han abandonado". Se retiró junto al mar. Allí está en la orilla, sacó un cuaderno y escribió: "Volveré algún día".

Observándola sigo: lee, escribe, mira el mar y hace fotos.
Escrito por Carmen Martínez Marín

Motivos de alegría

Tendrá que buscarlos porque la tristeza no le abandona por la orilla de los días. En los pasos perdidos se detiene a mirar alrededor y en la luna del escaparate se ve, se reconoce. Entonces amaga una sonrisa, da la vuelta a la esquina para seguir buscando esa alegría perdida.
Escrito por Carmen Martínez Marín - Web

Desde la terraza

Una mujer saluda cuando el coche se va. Suena la ropa tendida al sol cantando canciones de otros tiempos. Ahora, solo quedan los mensajes de buenos días. Su mano corre deprisa pariendo palabras que salen solas y solas se quedan en el cuaderno azul marino. Detrás, el tiesto de geranios.
Escrito por Carmen Martínez Marín - Web

En pijama

Con pijama de hospital se acerca a mí. De sopetón me pide un cigarro. No tengo. A gritos se lo pide a la limpiadora que cuida el baño. Esta contesta: "No fumo, además soy anti tabaco". Ella, la enferma en pijama azul, contesta airada: "¡Ah, sí, me lo estoy dejando!".
Escrito por Carmen Martínez Marín - Web

Heridas

Por las mañanas abre, cada día, las ventanas para orear la casa. Luego la puerta principal. Toma contacto con la vida y saluda a los vecinos. Mientras, barre cantarina. Desahoga su corazón herido. En el porche no hay azulejo con letanía: "Dios bendiga esta casa". Las cicatrices se curan solas.
Escrito por Carmen Martínez Marín - Web

Ante cualquier contingencia

Sopa de letras calentita. Tomar con la cuchara de las palabras escritas. Según dosis en el prospecto: contra la desmemoria, ternura, cariño, comprensión, alegría… No tiene efectos secundarios.

Salió de la consulta con la receta en la mano. En la farmacia, el mancebo le preguntó el nombre de su médico.
Escrito por Carmen Martínez Marín - Web