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El yoísmo

No habla; dicta sentencias. No escucha; te devuelve su verdad eterna. Sabe de todo, siendo lo suyo siempre lo mejor o lo peor.

Un día osé pensar diferente a él, su perseverancia me machacó.

Ahora, yo uso la indiferencia como defensa, aunque esta vez haya sucumbido al dedicarle un relato.
Escrito por Jose Antonio Gallego

Positivo

Londres, 1974. Sigue lloviendo. La pequeña maleta sin deshacer en un rincón. Sobre la cama del hotel, una colcha descolorida. Sentada en el borde, Inés, con los ojos enrojecidos y el alma encogida, mira una y otra vez el resultado de la prueba. Todavía duda... ¿es la decisión correcta? Llora.
Escrito por M. Carme Marí - Web

Cronista de la realidad

No tenía ninguna imaginación, aquel premio literario lo ganó por escribir sobre cómo había apuñalado a su hermano. Su editor le presionaba para publicar un nuevo relato. Pensó que podía escribir sobre el asesinato de un abogado que visitaba a su cliente en la cárcel.

El lunes será el sepelio.
Escrito por Irreverente inadaptado

Imperativo categórico

Tras varios meses sine linea, la pluma se alojó entre sus dedos como un huésped apremiante y redactó mecánicamente aquella fatal misiva, dirigida "a quien corresponda". Después leyó detenidamente lo escrito de su puño y letra y, no teniendo nada que objetar, estampó su firma del calibre treinta y ocho.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

El efecto etílico

Descendí del módulo y mi bota marcó huella en un suelo jamás pisado por el hombre. Postrando mi rodilla en la playa clavé el estandarte y, en nombre de Isabel y Fernando, bendije aquel nuevo mundo mientras mi escudero me interrumpía con "que no son gigantes, mi señor, sino molinos".
Escrito por Isidro Moreno Carrascosa - Web
Elegido mejor relato de agosto de 2018

De raíz

Un día me encontré un miedo pequeñito, me lo traje a casa y lo alimenté hasta que se hizo grande. Empezó a reproducirse y nacieron mil miedos: a las alturas, al fracaso, a los espacios cerrados, a la oscuridad...

Ayer me encontré una envidia chiquita y la maté a palos.
Escrito por Elena Bethencourt - Twitter

Stalingrado

Bajo la indiferencia de un cielo gris, pudo ver la ciudad en ruinas devorada por multitud de incendios. En las frías aguas del Volga, flotaban los cuerpos hinchados de los muertos, algunos de ellos estaban desmembrados. Entonces, el poeta miró a Virgilio y dijo: "Tendré que reescribir todo mi Infierno".
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

La fina línea que separa el amor del odio

Acaricio sus mofletitos, le seco las lágrimas con los pulgares y beso su frente. Me limito a decirle que mamá no ha tenido más remedio que irse de viaje. Lo arropo, apago la luz y cierro la puerta.

Es medianoche. Tras depositar la basura en el contenedor, me rompo definitivamente.
Escrito por María José Sánchez