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Con la luz apagada

Aunque es muy vergonzosa, en lo referente al sexo es ella la que siempre sugiere nuevos juegos. Tampoco pone impedimentos a practicar posturas más allá del 69. Lo que no permite, en ningún caso, es que su marido —ciego— le toque la cara con sus manos... Mucho menos, lo demás.
Escrito por Gabriel Pérez Martínez - Web

Vértigo creciente

Como si de un globo aerostático se tratara, se eleva hacia su cenit. No tiene límites. Ingrávido asciende contemplando la superficie terrestre, cometas, estrellas... El vacío del espacio se acrecienta. Comprende que no parará nunca. Que no llegará nunca. ¿Quién dijo que la vida fuera fácil? Ni siquiera la eterna.
Escrito por Gabriel Pérez Martínez - Web

Una mañana

Una mañana, en apariencia similar a cualquiera de las que integraban su invariable actualidad, despertó viendo cumplido el sueño que llevaba años persiguiendo: ser idéntico al actor más aclamado y valorado del momento. Minutos más tarde, y ya iban tres esa semana, volvió a olvidar el guion. Y quién era.
Escrito por Gabriel Pérez Martínez - Web
Anónimo hasta septiembre

Rodeos

Todas las tardes sale a la terraza para verla pasar. No sabe que ella se ha dado cuenta. Aún menos que sueña con él. "La mujer de mi vida", piensa, pero no se atreve a bajar. El día que lo hace, ella sube a su casa y no se cruzan.
Escrito por Gabriel Pérez Martínez - Web
(Anónimo hasta febrero)

Un ladrón de principios

Había planificado el atraco con extraordinaria meticulosidad: la llegada, el papel a desempeñar por su cómplice, la huida...

Cuando entró en el banco, llevaba una media incrustada en la cabeza y un distorsionador de voz que lo hacían irreconocible, pero no pudo evitar salir de allí sin cancelar su cuenta.
Escrito por Gabriel Pérez Martínez

El deseo cumplido de una niña

Cuando el maquillador terminó de peinarla, de pintarle los labios y empolvarle las mejillas, se miró entusiasmada. Fuera de sí, con una sonrisa resplandeciente, exclamó: "¡Has visto, mamá! ¡Por fin soy tan guapa como tú!". La madre, incapaz de percibirla ni escucharla, abrazó la cajita blanca y rompió a llorar.
Escrito por Gabriel Pérez Martínez

Talento en segundo plano

Había alcanzado un éxito sin precedentes. Sus obras marcaban estilo aunque, en el fondo, carecía de inventiva e imaginación. Su materia gris, por sí sola, se quedaba en blanco. Su pensamiento giraba en torno a ideas que nacían de las circunvoluciones cerebrales de su vecino: el ignorado y eterno incomprendido.
Escrito por Gabriel Pérez Martínez

Me sigue dejando sin palabras

Don Teodosio provocaba escalofríos a su paso. Todos huían su semblante hermético e inexpresivo. Pedrito argüía que era un zombi. Yo sabía que no. Aquella mañana, cuando mi madre lo saludó, vi, de reojo, cómo se inflaban sus mejillas y sonreía. Claro que, siendo ella, eso no era nada extraordinario.
Escrito por Gabriel Pérez Martínez