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Sin palabras

Ninguno de los dos musitó ni una sola palabra. En un arranque de furia, todo se dijo en un instante. Todas esas falsas sonrisas terminaron en el bote de la basura. La ventana se cerró de golpe. Quizás mañana ya habría tiempo para que el sonido volviera a la vida.
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Tibieza

Gracias al poder de una dulce sonrisa, la tímida chica se fue despojando poco a poco de sus añejos temores, al tiempo que sus prendas caían al piso. En un momento, la más fría de las noches se transformó en un abrazo tan cálido como un bello día de verano.
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Protección

Estiró la mano y, aunque la cama se encontraba tan vacía como ayer, cada milímetro de su cuerpo se llenó en un instante del más dulce calor. Alguien, desde lo más alto, la seguía cuidando. La joven sonrió con infinita dulzura. Por hoy, las pesadillas del pasado no la atacarían.
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Sueño carmesí

Sintiendo que un familiar temblor le invadía el cuerpo, tuvo que recargarse contra un árbol para evitar desmayarse. Aun así, él tenía fe en que todo hubiera sido únicamente un sueño violento. Sin embargo, las manchas rojas de sus manos parecían multiplicarse a cada segundo. No había forma de escapar.
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La verdad

Con mano temblorosa, tomó la tan ansiada carta y la comenzó a leer. A cada palabra, su corazón latía más rápido. Tan fuerte fue la impresión causada por esas líneas, que el hombre no pudo evitar comenzar a sollozar como un pequeño niño. Finalmente, toda la verdad se había descubierto.
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Sacudida

Enormes piedras cayeron de las paredes que un día protegieron a la antigua ciudad. La tierra, de nueva cuenta, les había recordado a los mortales que estaba más viva que nunca. Al colarse entre los escombros, los primeros rayos de sol anunciaban que, tal vez, no todo se había perdido...
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¿El final?

Por un instante, se imaginó que sería seguro cerrar los ojos y olvidarse de toda preocupación. Pero apenas lo hizo, un desgarrador aullido se atrevió a romper de golpe la calma nocturna. Después de escucharlo, él dio un largo suspiro de tristeza. Su jornada por el infierno apenas estaba comenzando.
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Anónimo hasta noviembre

Extinguirse

Una bocanada más o una menos. Al final no importaba. Claire miraba al cigarrillo consumirse lentamente frente a ella. Después de que se le fuera la vida tratando de complacer a otros, finalmente era libre para decidir en qué momento su vida se extinguía. Ya nada la volvería a atar.
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Ahogado en silencio

"Te prometo que esto jamás volverá a suceder. Estaba muy nervioso", murmuraba él entre dientes, obteniendo como única respuesta el pálido eco de su propia voz. Ella se había ido, cansada de tanto maltrato, dejándolo a merced de ese silencio que él trató de ahogar a base de feroces gritos.
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Caricia de luz

Las lágrimas se detuvieron por un breve instante. En un abrazo, encontró aquello con lo que su adolorida alma soñó tanto tiempo. ¿Qué importaba cuánto duraba ese momento? Sentir por unos minutos la caricia del sol era cien veces mejor que resignarse a pasar la vida entera entre las sombras.
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