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Combinación perfecta

Aunque nunca antes se habían visto, ambas se reconocieron al instante. En la puerta del velatorio, los ojos transitaron curiosos el otro cuerpo, el otro pelo, la otra piel.

—Fuimos su combinación perfecta— sentenció por fin la más veterana.

Después entraron juntas para darle el último adiós a su Juan.
Escrito por Tati Jurado - Twitter

El repiqueteo

Escuchó el silbido, pero se negó a obedecer. Por primera y última vez, se atrevió a desarmar el desfile improvisando un paso de su propia cosecha. Enseguida cayó desplomado, pero antes de cerrar los ojos pudo apreciar el repiqueteo de unos cuantos zapatos que, osados, comenzaban a disolver más filas.
Escrito por Tati Jurado - Twitter

La jugada

Las primeras puntadas pasaron casi inadvertidas. Apenas un leve escozor. La punta de la lengua buscó recorrer las pequeñas heridas pero las prisas, opresoras, le arrojaban dentelladas a doquier. Recién, cuando el hilo surgió en la otra comisura de los labios, comprendió la jugada: la palabra le había sido vedada.
Escrito por Tati Jurado - Twitter

El cambio

Con precisión de cirujano comenzó a marcar, justo en el medio de la eme, una línea un poco más ancha y profunda. Ni siquiera la primera gota de sangre que brotó de la palma de su mano izquierda lo acobardó. Esta vez estaba dispuesto a cambiar para siempre su futuro.
Escrito por Tati Jurado - Twitter

Sin piedad

Retenido entre esas paredes, se deja caer de rodillas cuando escucha la llave girar dentro de la cerradura.

Con la respiración desenfrenada y el cuerpo paralizado se sorprende al descubrir sus manos, palma con palma, en un gesto de súplica.

El miedo, sin piedad, lo ha sometido a su fe.
Escrito por Tati Jurado - Twitter

Peregrinación a la disecación

Cuando la extrañeza comenzó a adueñarse de aquel rostro amado e idolatrado, las alas de las mariposas ralentizaron su efusivo revoloteo. Pero no fue hasta descubrir el vacío en sus palabras que comprendieron la urgencia de la absoluta quietud. Debían quebrantar cualquier impulso que originase el peregrinaje hacia la disecación.
Escrito por Tati Jurado - Twitter