Las aventuras del imprevisor Dr. Klausen (III)
De vuelta en 2013, el científico comprobó la fecha aliviado. Oyó pasos. ¡Era él mismo! Su otro yo irrumpió asustado en la habitación, empuñando una pistola. "¡Espera, no dispares!". Presa del pánico, abatió al doctor visitante y, tras meditar la situación, se introdujo sin remedio en la máquina recién acabada.