Las aventuras del imprevisor Dr. Klausen (III)

De vuelta en 2013, el científico comprobó la fecha aliviado. Oyó pasos. ¡Era él mismo! Su otro yo irrumpió asustado en la habitación, empuñando una pistola. "¡Espera, no dispares!". Presa del pánico, abatió al doctor visitante y, tras meditar la situación, se introdujo sin remedio en la máquina recién acabada.
Escrito por Álex Garaizar
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Aves urbanas

Los pequeños gorriones se posaron en un árbol cercano tras su feroz ataque. Desde sus ramas, entonaron un alegre canto de victoria por el deber cumplido. Cuando pocos minutos después apareció el hombre y vio cómo había quedado su coche, no tuvo más remedio que llevarlo al túnel de lavado.
Escrito por Emilio NB - Web

En blanco

Se sintió atenazado. Cincuenta palabras. Decían que era fácil. "¿Qué hago?". Un sudor frío le recorrió el cuerpo. Temblaba. Se le iba la cabeza. Estaba exhausto. La presión de la hoja en blanco. No lo podía resistir más y corrió para lanzarse al vacío. Tan sólo dejó una nota: "Fin".
Escrito por Faroni

El visitante del granero

Apenas medía cincuenta centímetros, poseía una cabeza de grandes dimensiones, así como un único ojo de color grisáceo. Aún no daba crédito alguno a aquella luz que había bajado desde los cielos y que se encontraba en el granero ante mí. ¿Sería aquel extraño ser un visitante de otro mundo?
Escrito por Iván Salomón - Web

Sacrificio

Un hombre triste que no existe, totalmente frustrado por representar a la nada más absoluta y hastiado de su inexistencia, se intenta suicidar ahorcándose con una cuerda en una viga. Pero la tentativa falla por completo; la cuerda y la viga tampoco existen. Nada existe, ni siquiera estas breves líneas.
Escrito por Gregory Pez - Web
Elegido mejor relato de mayo de 2013

Tierra de nadie

Su corazón latía a un ritmo desenfrenado. Sentía las palpitaciones en su cerebro y temió que sus compañeros de fila pudieran oírlas. La ventanilla estaba cada vez más cerca mientras su lejana vida se configuraba en una vieja mochila llena de desatinos. Nervioso, tendió su pasaporte.

Business or leisure, sir?
Escrito por Ceibes

Femme fatale

Coqueta como muchas, inalcanzable como pocas. Por eso se volvió loco cuando ella le regaló un escueto "¡vale!" a la pregunta "¿tomamos algo a la salida?".

Su soleado cuerpo se nubló ipso facto. Mordió la jugosa boca. Cuando terminó de deshojar la margarita de su pelo continuó rebanándole el cuello.
Escrito por Beatriz Carilla Egido - Web

Éxito rotundo

El cirujano entró en la habitación.

¡Estamos encantados con los resultados, la operación ha sido un éxito! Mañana mejor.

Anastasio, incómodo, le agradecía haberle aliviado sus dolores de rodilla. El cáncer se lo llevaría al día siguiente de todos modos. Para el cirujano no dejó de ser una buena intervención.
Escrito por Herr Doktorr