Julieta se ha hecho mayor

El anciano depositó la cuchara sobre el mantel. Los gritos de su esposa cesaron y quedó hipnotizada por el reflejo de la bombilla en la superficie cóncava.

Él acercó el plato caliente de su manjar preferido. Con amorosa precisión capturaba las gotas de caldo, que querían escapar de su sonrisa.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro

Y por eso tú estás muerto

Y nos besamos una última vez, y dijimos "ya hablaremos" y te fuiste. Y al tiempo nos encontramos, y estuvimos hablando, pero no me dijiste lo que yo estaba soñando, y por eso yo ahora lloro y tú estás muerto. Y todo por no decirme "yo aún también te quiero".
Escrito por Manu Ramírez - Web

Rolling in the deep

No puedo vivir sin música. Amy Winehouse anima mis momentos tristes, Diana Krall llena mis instantes de soledad y Leonard Cohen me cura los cardenales. Lo que más me gusta es cocinar cantando, como aquel día, señor juez, en que, al ritmo de Macarena, confundí el matarratas con la sal.
Escrito por Patricia Richmond - Web

Hasta cien

—Noventa y siete, noventa y ocho, noventa y nueve… ¡Cien!

Harry, mi socio, siempre me aconsejaba que contase hasta cien antes de tomar una decisión importante. Se lo agradezco, ahora ya sé lo que debo hacer: en lugar de lanzarlo al río, descuartizaré y enterraré en el bosque su cadáver.
Escrito por Rafa Sastre - Web

Lo imposible del corazón

Él se había propuesto tener experiencias "amorosas" en todos los continentes. Se sentía el rey del mundo, creía que lo podía todo.

¡Qué triste! Recorrer el planeta para volver con maletas cargadas de nada, para abrir la puerta de una casa vacía y darse cuenta de que seguía estando solo.
Escrito por Malu

El final del túnel

Caminaba lentamente hacia la luz del final del túnel. Cada vez éramos más. Vestidos iguales acompasábamos nuestros pasos con una lenta y monótona cadencia militar. Nadie hablaba y en sus miradas se adivinaba la incertidumbre y la fría soledad. Creo que no me va a gustar nada la vida eterna.
Escrito por Arturo

El sueño de Gregorio

Estás comiendo una manzana y en una mordida, de pronto, aparece media cucaracha.

—No te preocupes —alcanza a decir la agonizante—, a mí una vez me salió un ojo humano en medio de una rata en descomposición.

Alguien llama a la puerta:

—Gregorio, es tarde, tienes que ir a trabajar.
Escrito por Andrés Galindo - Web

Infalible

Las seducía de manera explícita, directa, casi mecánica. Desde la primera mirada su triunfo estaba asegurado. Las atraía, las deslumbraba, y sus ojos claros hacían el resto. Conquistar era su arte, por lo que jamás estaba solo. Su maniobra era tan certera e infalible que nunca pudo conocer el amor.
Escrito por José Luis Bulacio - Web