Terapia (Sin ti no soy nada)

La señorita nos ha mandado dibujarnos, y yo me he dibujado como era. "No eres tú", ha dicho ella. Yo le he contestado que esa era yo cuando sonreía, cuando me ponía minifalda y llevaba la melena suelta. Esa era yo cuando empecé con Iván, antes de dejar el instituto.
Escrito por María José Escudero

Tres demonios

Los demonios que acuden a mis pesadillas son tres.

Mi padre, que ahuyentó mi infancia a punta de latigazos.

El sacerdote, que robó mi fe violando más que mi cuerpo.

Y a quien más aborrezco, él me susurra que mate y nunca se satisface su sed: el ser del espejo.
Escrito por Ricardo Rodríguez Sánchez

La primera vez

Las nubes negras vestían el cielo de la ciudad Condal. Era el momento. Se acercaron temblorosos, con el miedo en sus ojos.

Preparen, listos, ¡fuego!

Fue mi primera vez, la primera de muchas: acababa de asesinar a sangre fría. Paradójicamente también sentí mi muerte. Al menos la de mi inocencia.
Escrito por Samuel Román Ros

Unos segundos

Desde mi escondite todo sigue siendo negro. No he olvidado el chirriar de aquella cremallera de hierro atándome las manos a la espalda. Aquel cañón, la oscuridad de la jaula, la mirada de hielo de Laura... Nunca fui un maltratador. Estaban equivocados.

Pasó el tiempo muy despacio. Salí sin cargos.
Escrito por Gil Hernando de Santiago

El deseo cumplido de una niña

Cuando el maquillador terminó de peinarla, de pintarle los labios y empolvarle las mejillas, se miró entusiasmada. Fuera de sí, con una sonrisa resplandeciente, exclamó: "¡Has visto, mamá! ¡Por fin soy tan guapa como tú!". La madre, incapaz de percibirla ni escucharla, abrazó la cajita blanca y rompió a llorar.
Escrito por Gabriel Pérez Martínez

Ciegos de amor

Para ellos una cita a ciegas consistía en encontrarse en el parque, cerrar los ojos, imaginar que paseaban por las calles de París, abrazados, oliendo las rosas de los Campos Elíseos mientras se susurraban palabras de amor sin la compañía de sus perros guías. Hasta que un autobús les separó.
Escrito por Nicolás Jarque Alegre - Web

Recurrencia

La jovencita vio salir a tres rechonchos hermanos cabizbajos. Era su turno. El banquero, cual lobo acechante, escuchó atentamente.

—Mi abuelita se ha retrasado en pagar la hipoteca.

—Deberé visitarla para estudiar el caso —respondió el funcionario con una sonrisa feroz y sin quitar la vista de la hermosa pelirroja.
Escrito por Jean Durand - Twitter

Little Moon

El día que su televisor se convirtió en un agujero negro y empezó a absorberlo todo alrededor no pudo evitar mover, por primera vez en años, sus trescientos quince kilos. Eso que brilla en el cielo es Little John. La Luna nos la cargamos en la Tercera Guerra.
Escrito por Ignacio Urtiaga - Twitter