El remedio

Sentado en la hierba, contempló el mar a sus pies, teñido por el sol del ocaso. Se empapó del murmullo de las olas y se rodeó de ansiada soledad. Trató de pensar algo profundo y después trató de no pensar. Algo hizo mal. Anocheció y buscó el camino a casa.
Escrito por Álex Garaizar

No fue la lluvia

No fue la lluvia, como pensaste en un primer momento.

Como recordarás, estábamos en el patio y comenzó a llover. Estabas tan guapa... Entonces, Carlos me pidió que te pasara esa nota con las letras aguadas, donde se declaraba. No debí leerla, pero lo hice. Eso me partió el corazón.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros

El camino

Buscaba ese lugar donde los sueños se hacen realidad y, segura de encontrarlo, eligió el camino menos transitado. Estaba tan oscuro... Pero no se rindió. Súbitamente, vio el cielo extenderse ante sus ojos y decidió que los rayos de sol iluminasen sus días y las estrellas, sus noches. Para siempre.
Escrito por Wadi Rum

Virus informático

Empecé a pensar en un nuevo relato. Y ante la pantalla en blanco sentí el vértigo de los saltos de página, la opresión de los márgenes y la fluidez viscosa de las sangrías.

Revisé las impresiones que podían justificar mi bloqueo y entonces lo vi claro. Me compré una pluma.
Escrito por Margarita del Brezo - Twitter

Hediondo

"Estudiá, trabajá, enamorate, viajá, formá una familia, continuá trabajando y morite". Con bronca cerré la puerta y me fui.

No me recibí, odié el empleo, abandoné una familia, encontré al amor de mi vida... huyó. Viajé solo y, en un rincón de algún continente, la amoralidad también comenzaba a apestar.
Escrito por Priscila Pry

Toda una Venus (Por amor al Arte I)

Tras el dramático accidente solicitó el reconocimiento de invalidez. Sin embargo no pudo demostrar las circunstancias del siniestro y, a pesar de la evidencia, rechazaron su petición.

Pero ella conservaba esa espléndida belleza clásica y así pudo ganarse holgadamente la vida. Ella, precisamente ella, no podía quedarse cruzada de brazos.
Escrito por Mª Jesús Rodríguez
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Aceptación

—Por favor, no me cuelgue. Necesito hablar con alguien.

—¿Eres tú...? ¿Raquel?

—No, señora, soy una desconocida, pero no sólo para usted. Mi vida transcurre entre rechazo y rechazo; tanto, que he llegado a hacer del repudio una rutina. Nadie me escucha.

—Y entonces, ¿qué tarifa de móvil me recomiendas?
Escrito por Gabriel Pérez Martínez