El voluntario posmoderno
"Vai! Vai!", me apresura el instructor; pero es difícil igualar a un laosiano en la recogida de arroz. Mejor lo tendré por la tarde enseñando inglés, y el finde espero tener por fin fotos chulas para Instagram. Aunque empiezo a pensar que molaba más lo de los indígenas de Papúa...
Escrito por Álex Garaizar
El último viaje de la locura
Se tumbó en el baúl, plegó ambas piernas sobre el tronco, curvó el cuello, encajó la cabeza en el hueco y con los brazos estrechó firmemente su cuerpo. Finalmente, se sacudió provocando que la pesada tapa cayera inexorablemente.
"Me voy de viaje", decía la nota que encontraron en su puño.
Escrito por Mª Jesús Rodríguez
El tiempo no pasa
La palmaria diferencia de edad que entre ambos existía parecía ser una barrera insalvable para amarse como deseaban. Cuando, como sin quererlo, ella le rozó con su frágil mano la suya, cargada de experiencia, notó cómo el tiempo se detenía repentinamente.
Cumplen mañana, los dos a la par, 53 años.
Escrito por José Antonio Barrionuevo
Manuel "Barbas"
Hijo de madre soltera en los cincuenta, poco más tuvo que hacer para ser odiado en el barrio.
Niño desplazado, adolescente perseguido y adulto insultado, optó por poblar su rostro con una inmensa barba.
Josefa luchó por integrarle hasta que murió, ese día todos besaron el rostro afeitado de Manuel.
Escrito por Malu
Malditos motes
Conseguí bajar peso, mintiendo al decir que ya no me gustaba el chocolate, para no ser una "bola de grasa". Estudié mucho para dejar de ser el "tonto del culo". Pero esto de fingir ver bien para evitar ser "cuatro-ojos" me ha costado ya cinco moratones y un brazo roto.
Escrito por M. Carme Marí - Web
Interrupción
—En la inmensidad de la oscuridad aparecerá una pequeña luz que iluminará el estrecho camino que me llevará a la puerta que accederá fácilmente para recibir el premio al mejor...
—Papi, deja ya de soñar tonterías y acompáñame a la puerta del baño que tengo miedo de hacer pipí solo.
—Papi, deja ya de soñar tonterías y acompáñame a la puerta del baño que tengo miedo de hacer pipí solo.
Escrito por Antonio Ortuño Casas
El ciclo de la fantasía
Había una vez un cuento que relataba las fantasías de los niños para acostar a sus personajes, cimentaba leyendas con juegos y acababa arropándolos entre sus páginas cerradas. Así, en impaciente duermevela, aguardaban inquietos el amanecer de unos ojos por los que deslizarse hacia los infantiles lienzos de la imaginación.