Cuento de Navidad

Pedí un café y me dispuse a escribir. Era seis de enero.

Preguntó si podía sentarse, su mirada infundía paz. Se llamaba Gaspar. Compartimos confidencias y soñamos. Le prometí leerle mi cuento.

Aparecieron ellos y se lo llevaron a su residencia, el psiquiátrico. Las luces de Navidad se apagaban lentamente.
Escrito por La hija del Ferroviario

Buenos días

Ella es una mujer que vuela moviendo las manos como si nadase. Él es un hombre con capa que protege la ciudad desde las azoteas. Cuando Morfeo los libera de su abrazo, abren los ojos al mismo tiempo. Sonríen y se besan. Dos cabezas despeinadas y enamoradas sobre la almohada.
Escrito por Aurora Rapún Mombiela

Geometría de un asesinato

Lo que solo conocía su círculo más cercano llegó a las altas esferas, y las sinuosas curvas de un triángulo amoroso atraparon al agente del Pentágono en una espiral, cuyo eje oscilaba entre Pekín y Moscú. Quizás cruzó la línea roja. Lo encontraron asesinado en un polígono industrial de Virginia.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

Mágico Baltasar

Ella volvía de pasar la fiesta de rayes con su familia. Hacía tiempo que no se veían y había sido muy especial. Cuando abrió la puerta de su habitación, él le había preparado una sorpresa.

La carta de su Rey Mago Baltasar estaba en la mesa esperando a ser leída.
Escrito por Mar Montera Villahermosa

Mágico Western

El tipo de la chistera sonríe descubriendo la escalera que despacha la partida. Hace trampas. Es evidente. Así que Billy responde desenfundando su revólver, pero el miserable chasquido que suena al accionar el gatillo le confirma que ha dejado de ser el pistolero más rápido a este lado del Misisipi.
Escrito por Ignacio Urtiaga

Sin palabras

Ninguno de los dos musitó ni una sola palabra. En un arranque de furia, todo se dijo en un instante. Todas esas falsas sonrisas terminaron en el bote de la basura. La ventana se cerró de golpe. Quizás mañana ya habría tiempo para que el sonido volviera a la vida.
Escrito por Patricia J. Dorantes - Twitter

La magia de un instante

Se sentía afortunado por haber sido trasladado a aquella ciudad de ensueño. Disfrutaba de sus jardines, calles, plazas; de nuevas amistades. Tan solo le apenaba la inmensa distancia que lo separaba de una vieja estación de metro donde, cada mañana, se le derretía el corazón al cruzarse con su mirada.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

Sin perder la compostura

La fastidiosa mosquita no dejaba de enredar entre los asistentes. Intentaban que no se les notase, miraban a todas partes y, cuando nadie les veía, daban manotazos en el aire, de forma cómica, para espantarla.

Luego, circunspectos, como personas serias, retornaban a su rígida postura de asistentes a un entierro.
Escrito por Gloria Arcos Lado