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El proceso del amor

No se habían visto nunca, solo en imágenes fotográficas, pero estaban seguros de que se querían. Todo fueron palabras, juramentos... por e-mail. Al encontrase, cambiaron letras por besos. Frases por caricias. Soledad por compañía. Eternidad por momentos. Promesas por gritos. Fidelidad por mentiras. Pero estaban seguros de que se querían.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

Ausencia

No recordaba la casa, pero sí la puerta. Sabía que ella siempre estaba aquí. Preso de una incertidumbre que me producía temblor, levanté el picaporte en forma de mano y acerté a dar dos contundentes golpes. El silencio se agrandó a mi alrededor y, entonces, ya pude entender su ausencia.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

Vuelta atrás

Salimos al monte un día de primavera y, cuando regresábamos, ya era invierno. Una gruesa capa de nieve nos impedía avanzar y el frío nos entumecía los músculos. Al sorprendernos la noche, decidimos guarecernos. En la cueva, un hombre semidesnudo, alumbrándose con una antorcha, dibujaba sobre la pared un bisonte.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

Uno de fantasmas

El fantasma, como cada noche, esperaba a la Muerte. Había tormenta. Se abrieron ventanas, el viento silbaba entre las grietas y el moribundo clamó al cielo asustado. El fantasma no podía consentir que el cielo actuase. Un relámpago iluminó la estancia. Entonces vio el rostro del viejo. ¡Era su hijo!
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

Escondido

Me asaltó un enorme temor cuando atravesé la galería que permanecía en penumbra. Estaba amaneciendo y las sombras iban ocupando el espacio acortándose a medida que el sol ascendía por el horizonte. De pronto lo vi, allí estaba Él como siempre, agazapado detrás de un matojo esperando la nueva presa.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

La trampa

Avanzo rápido antes de que amanezca tratando de esquivar lo que ella hace por las noches. ¡Me tiene harto! Muchos compañeros han caído enredados en sus finas y sutiles trampas, casi invisibles. La muy ladina parece buena y tranquila. No va con su físico atraparnos de esta manera. ¡Maldita araña!
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

En el claustro

Están fabulando. Todas saben de amores prohibidos. Todas por lo bajo murmuran, pero siguen con su faena de cantar y rezar. Ocupan sus horas, entre chismes y malos presagios. Conocen los engaños, las citas, pero callan. Hasta que un día el hechizo se acaba. Cierran el convento las autoridades competentes.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

La espera

Una calle invadida de recuerdos me llevó hacia la iglesia. Estaba como la recordaba, más deteriorada, pero majestuosa como siempre. En la penumbra, reconocí el sepulcro de mis antepasados y, sobre él, un gran ramo de lirios frescos. En uno de los bancos, estaba Ella esperándome. Aquí estoy, le dije.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez