Sin recreo

Se calló dirigiéndose a la esquina, se acuclilló poniendo los codos sobre las rodillas, bajó la cabeza apoyando la barbilla en sus manos y miró al frente. Nadie ahora le hacía caso y el maestro continuaba la clase, que venía repitiendo por años y que nadie antes le había interrumpido.
Escrito por Antonio Ortuño Casas

Solo que

Iba caminando solo.

A lo lejos ve a alguien que agita su mano. Apura el paso para saludarlo, para conversar un rato. Alcanza a verle la cara, se le ríe, y pronto está cada vez más lejos.

Y desparece y así lo deja, con la risa rebotando en la niebla.
Escrito por Patricio Peralta R - Web

El trío

Viernes noche.

—Cariño, no quiero continuar.

Los tres alrededor de aquella mesa.

—Hemos venido para esto, llegaremos al final.

Nuestra primera vez, no para ella.

—Decidíos, ¿sigo?

Nos ofrecía mucho dinero.

—Sí.

Mi afirmación marcó nuestra relación.

 —Trío... ¡como las tres habitaciones del apartamento que habéis ganado en Torrevieja, Alicante!
Escrito por Jose Antonio Gallego

Y nada más querido que lo que perdí

Marta está en la peluquería, de espaldas al espejo, con los ojos cerrados reprimiendo un estallido de lágrimas. La suave lluvia que golpea sobre sus hombros al desprenderse uno tras otro cada mechón de su cabello se le antoja una inclemente granizada que, por momentos, le está helando el corazón.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Turismo temporal

Se habían puesto muy estrictos con lo de interferir en el espacio-tiempo. Así que nosotros también. 

Planeábamos sigilosamente, hacíamos unos golpes de luz (donde transcurrían semanas). Se podía ver el pasado, pero no establecer contacto.

La última multa por crear el fenómeno ovni casi nos lleva a la quiebra.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros

Piedad

El amor se demuestra con hechos, dijiste, intentando reprimir una lágrima.

Acaricié tu cabello, evitando mirarte a la cara. "Ya es hora", repetiste, "no lo aplaces más"... Con un movimiento enérgico, me levanté, desconecté tu respirador artificial, apagué la luz de la habitación y salí de aquel hospital casi corriendo.
Escrito por Daniel Castillo

El futuro

La pitonisa a la que acudí para conocer mi futuro tenía fama de ser infalible. Ella me miró con sus ojos negros y ni siquiera tuvo que leerme las cartas del tarot. Me dijo que antes de un año sería hombre muerto. Entonces decidí cambiarme de sexo. Infalible, como digo.
Escrito por Cadillac Solitario

Impronta

Teorías, hechos, dichos, actitudes, aptitudes... Todo lo cuestionaba. Y, siempre que podía, lo dejaba por escrito en algún lado: en una servilleta, en un blog, en un artículo periodístico... Los arañazos en el ataúd fueron la última huella de su cuestionamiento sobre la profesionalidad del forense que certificó su muerte.
Escrito por *L* - Blogger