El truco final

El gran Kaspar desapareció del teatro en medio de una cortina de humo ante los ojos del público. Fue su último número e iba camino de ser el más ovacionado hasta que, en su palco, la condesa Walevska empezó a echar de menos, mientras aplaudía, el sonido de sus joyas.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

Consecuencias del punto final

Fallecido el personaje principal, el escritor dio por terminada la historia. Entonces, un ruido en forma de llanto llenó la habitación. No era posible, pero tal vez… Tomó asiento y continuó: "Pero no estaba muerto...". Volvió el silencio a la habitación.

No había reparado en la pobre esposa del protagonista.
Escrito por Ignacio Urtiaga - Twitter

Anuncios por palabras

Cumplía las condiciones para ese trabajo. No le importaba volar, ni los ambientes caldeados. Apartó el humo de sus ojos para poder seguir leyendo. Pero lo que más le gustaba era aquello de "fijo en plantilla". Por fin dejaría de ir de cuento en cuento fantástico resoplando como un dragón.
Escrito por Javier Puchades - Web

De buena fe

¿Cogiste el iPhone y la cartera? Llegas tarde, será mejor que pidas un taxi. Ayer también se te pegaron las sábanas y un pobre andrajoso de mierda te quitó el puesto en la puerta del súper. ¡Puto cabronazo! Gracias a Dios que conseguiste un sitio en la de la iglesia.
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez

Sueños de celuloide

Desde un expreso, Marilyn Monroe me sonríe. Por el andén, taciturnos, pasean Ingrid Bergman y Humphrey Bogart. En la cantina, Greta Garbo y Marlene Dietrich se ríen con Charles Chaplin. Salgo de la estación y veo en una vespa a Audrey Hepburn y Gregory Peck. Entonces pienso que estoy soñando.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

La nube que quería ser oveja

La desdichada nube anhelaba sentir el relieve inaccesible que sólo conseguía ensombrecer. Se imaginaba correteando junto a esas diminutas criaturas de algodón que rumiaban los verdes prados, cuidadas por un joven pastor que tendido sobre la hierba soñaba con flotar en el cielo inalcanzable imaginándose incorpóreo, como aquella afortunada nube.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter

La importancia de lo nimio

Era un estorbo para todos. Se daba cuenta, pero le resultaba indiferente. Se dedicaba a volar, de un extremo a otro, permanecía en suspensión y acababa posándose en todos los muebles, en las mesas y en las sillas de la casa. La llamaban, despectivamente, "mota", pero eso tampoco le importaba.
Escrito por María José Viz Blanco

Las Guerras del Martillo: Vientos de guerra (VI)

Serpientes aladas sobrevolaban el Imperio, envenenando el paisaje con su aliento. Hordas orcas penetraban hasta donde alcanzaba la vista, arrasando todo a su paso. Atronadores tambores de guerra rugían furiosos, mientras lanzaban, enloquecidos, goblins desde catapultas. Gigantes exaltados devoraban sus propias tropas fuera de control.

La Gran Guerra había estallado.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros
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