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BOG-BCN IB6517

Algunos días, robaba maletas en el aeropuerto. En casa, las abría y se ponía las ropas que encontraba. Con ello —decía— era como si pudiera vivir otras existencias.

La cocaína que la policía encontró en el doble fondo de aquel maletín le permitió, ciertamente, experimentar la vida de un recluso.
Escrito por Carles Quílez

Cuántica

Estás aquí y, al mismo tiempo, no estás. Mientras preparo la cena, saco el tema del bebé, mas, al parecer, no existo, pues ni siquiera me miras. Me sales otra vez con tus teoremas y tu prometedora carrera en la Universidad.

Lloro, pero no lloro, pues no ves mis lágrimas.
Escrito por Carles Quílez

Mesa para cinco (Comensal #5)

Spiderman se subía por las paredes. Los Cuatro Fantásticos le invitaron a cenar, pero apenas vio a La Chica Invisible; La Cosa sufrió un ataque de piedra; La Antorcha Humana, con las encías inflamadas, quemó su filete; y, encima, Míster Fantástico no se estiró y terminó pagando él la cuenta.
Escrito por Carles Quílez
Uno | Dos | Tres | Cuatro | Invitado | Cinco
Micro-homenaje a Stan Lee

Quince meses

Abrí la ventana y una brisa de fuego y miel revolvió mi pelo. Reí y también lloré, hasta que, un día, convertido en molécula, volé.

Esta fue la primera página de mi nuevo calendario. Hoy, sus hojas se arremolinan junto a tus besos; y yo, meso mis cabellos y tiemblo.
Escrito por Carles Quílez - Twitter

Atopía

El líder del Partido Reformista proclamó el triunfo electoral. Sus propuestas revolucionarias habían seducido tanto a las clases populares que no necesitó, siquiera, un pacto de investidura.

Las Fuerzas Vivas del País fueron las primeras en telefonearle. Tras explicarle dónde residía realmente la soberanía nacional, se felicitaron por su victoria.
Escrito por Carles Quílez

El cocinero

Ella era su inspiración. Tras una noche placentera, sus guisos siempre sabían mejor; pero si discutían, se le agriaba hasta la bechamel.

Le pidió matrimonio en su restaurante. Preparó una opípara cena y escondió el anillo en la mousse de chocolate. Jamás escuchó otro eructo que le hiciera más feliz.
Escrito por Carles Quílez

Epifanía Z

La noche transformó el camino en una duda serpenteante. Cuando aquella estrella iluminó lo que parecía ser un establo, los viajeros decidieron dar descanso a sus monturas.

Allí, un recién nacido les mordió el corazón.

Melchor fue el primero en convertirse. Súbitamente, sintió la irrefrenable necesidad de adorar al niño.
Escrito por Carles Quílez
Anónimo hasta noviembre

El hombre que está triste y azul

El mismo día que te marchaste, cosí un gato siamés a mi espalda.

Nos costó un poco, aunque, al fin, encontramos la postura perfecta para dormir. Todavía no me he acostumbrado a sus horarios, pero él tampoco pone reparos a que, noche tras noche, vayamos a maullar bajo tu balcón.
Escrito por Carles Quílez
Elegido mejor relato de septiembre de 2017