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Hasta siempre, cincuentistas

Existía una vez un grupo de grumetes unidos por el amor a las palabras, capitaneados por un valiente capitán.

Pese a sus pocos años, llevó su nave con destreza a buen puerto, surcó mares bravíos, siempre venturosos, ya que nunca faltó entre ellos la admiración, el respeto y la amistad.
Escrito por Gloria Arcos Lados

Sin perder la compostura

La fastidiosa mosquita no dejaba de enredar entre los asistentes. Intentaban que no se les notase, miraban a todas partes y, cuando nadie les veía, daban manotazos en el aire, de forma cómica, para espantarla.

Luego, circunspectos, como personas serias, retornaban a su rígida postura de asistentes a un entierro.
Escrito por Gloria Arcos Lado

Vacío

La sensación de vacío le roía sus entrañas cada mañana. Al despertarse se abría un foso insondable a sus pies, empeñado siempre en atraparla.

Ella, aterrada, se asía con uñas y dientes a los pequeños asuntos cotidianos para evitar, así, caer en la red de su enemigo mortal, la depresión.
Escrito por Gloria Arcos Lado

Balance

Tres hijos, treinta años trabajando como periodista, tres divorciada y cincuenta alejada de su tierra. Era el breve balance vital de María.

La mujer odiaba que su existencia pudiera resumirse en solo tres líneas. Y aunque, saturada de rutinas y vacíos, era insufrible, juró que haría que mereciese la pena.
Escrito por Gloria Arcos Lado

Castigo divino

Esa sensación regresaba de nuevo. Era la cuarta vez que le ocurría, y le proporcionaba una extraña sensación de desasosiego e impotencia. Había olvidado otra vez su nombre, lugar de procedencia y destino.

Debía decírselo a su familia, pero no quería reconocer que era presa de él, el maldito alzhéimer.
Escrito por Gloria Arcos Lado

Por fin, libre

Las vacaciones tan ansiadas habían llegado. Debía aprehender con sus manos la ansiada libertad laboral, para disfrutarla. Pero su paupérrimo salario no daba para más.

Decidió que viajaría a la nada. Convertiría la ciudad en su destino y cumpliría su sueño: ¡no ver a su jefe durante un mes!
Escrito por Gloria Arcos Lado

Adolescente

Atesoro su juventud como si se tratara de un diamante único. Me nutro de ella. Es mi savia, mi alimento. Gracias a ella sigo existiendo, creyéndome indomable, indomesticable y terriblemente fiero.

Y eso, a pesar de las siete décadas que contemplan día a día mi fútil existencia, siempre sintiéndome viejo.
Escrito por Gloria Arcos Lado

Le llaman justicia

"No seas impaciente", le dice a su hijo que, enfurruñado, tuerce el gesto, sin protestar.

Los hombres cogen una piedra, forman un círculo y el alcalde lanza la primera.

El padre da la pequeña al niño, que la tira con rabia, hasta que su madre, la adúltera, se queda inmóvil.
Escrito por Gloria Arcos Lado