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Mal día para visitas

Llamaron a su puerta insistentemente.

Se incorporó de su sillón y, sujetando su andador, avanzó con paso lento hasta la entrada. Observó por la mirilla y, de nuevo, decidió que no era el momento de dejarla pasar.

La muerte con su guadaña se sentó pacientemente en los escalones, otra vez.
Escrito por Inma Carrasco

Turno de noche

Cada mañana volvía a casa antes de amanecer. Por fin conseguiría dormir hasta bien entrada la tarde. Hacía tiempo que todos le decían que estaba pálido y ojeroso. Necesitaba descansar.

Se soltó su capa dejándola caer al suelo y se tendió en su ataúd, no sin antes cepillarse los colmillos.
Escrito por Inma Carrasco

El mundo en sus manos

El planeta entero amaneció pendiente del resultado electoral. A lo lejos, en el horizonte, oscuras nubes amenazaban al mundo. Todo eran temores y conjeturas. Dudas y miedos. Un hombre solo. Nunca pensó llegar tan lejos.

Frente a su escritorio y lleno de temor se planteaba una cuestión: ¿y ahora, qué?
Escrito por Inma Carrasco

El secreto

Se conocían desde la infancia. Crecieron uno junto al otro. Parecían amigos pero eran rivales. Se envidiaban la altura, la lozanía, la gracia al moverse. Sólo les quedaba resignarse y convivir sin demostrar celos. Nadie sabía de su secreto.

Les aguardaba una eternidad juntos a los dos cipreses del cementerio.
Escrito por Inma Carrasco

Zapato de cristal

Sus miradas se cruzaron en medio de la multitud. Hablaron, rieron, compartieron gustos y anécdotas hasta el amanecer. Dejaron de ser extraños desde el primer momento. Ignoraba su nombre, su teléfono, no tuvo tiempo de más antes de marchar.

Lástima que en su huida no perdiera un zapato de cristal.
Escrito por Inma Carrasco

Valor

Anoche llegó tarde, ella ya dormía.

Sonó el despertador y salió de entre las sábanas sin hacer ruido. Duchado y vestido, la besó levemente y se marchó, una vez más, sin tener el valor de decirle que ya no era la mujer de su vida.

Ella fingió que aún dormía.
Escrito por Inma Carrasco
Anónimo hasta septiembre

Niebla

¿Quiénes eran esas personas? ¿Por qué le sonreían a él? ¿Qué hacían todos en aquel jardín?

Un desconocido lo tomó del brazo y lo acercó hasta una mesa donde había una tarta y, todos a una, gritaron:

—¡Feliz cumpleaños, papá!

El buscó a su padre pero, tristemente, no lo halló.
Escrito por Inma Carrasco

Castillos en el aire

Siempre quiso ser alguien en la vida, pero jamás hizo nada para alcanzar sus sueños.

Creció imaginando formas en las nubes.

Hoy sabe que lo más cerca que estará de ascender será si el administrador de un grupo de WhatsApp se retira y él es el siguiente en la lista.
Escrito por Inma Carrasco

El último paseo

Frío, oscuridad y vacío. Gente que se agolpa alrededor. Gritos, palabras sin sentido.

De repente su cuerpo se eleva para posarse, de nuevo, sobre una blanda superficie. Una sábana cubre su rostro y le oculta la escena de lágrimas e impotencia del conductor que se saltó el semáforo en rojo.
Escrito por Inma Carrasco

La tormenta

La luz blanca invadió la estancia rasgando oscuridades.

El sueño huyó de su cuerpo dejándole sumergido en un insomnio tembloroso. Anhelando la calidez de otra presencia se sumió en el más desconsolado llanto.

Unas manos le arroparon y una dulce voz le susurró: "Duerme, mi niño, ya pasó la tormenta".
Escrito por Inma Carrasco

Soledad

Observada desde oscuras ventanas regresa una noche más. Cansada, dolorida, ansiando el descanso de su hogar y temiendo a la fría soledad. Allí le esperan, como cada día, el marido que no fue y los hijos que nunca tuvo, silenciosos y ausentes como sus ilusiones.

El día se ausenta vencido.
Escrito por Inma Carrasco