El cenicero
Por fin podré ser esa chica que nunca me dejaste ser. Conseguiré recuperar la sonrisa y desconectar el GPS que me colocaste al conocernos. ¡Ah!, y escucha: volveré a fumar. Y empezaré con diez cartones de un tirón, para ir sacudiendo los cigarrillos en la urna que guarda tus cenizas.