Música relajante

Música relajante amordaza mi silencio. Apareció Gabi completamente desnuda. Increíble cuerpo que jamás olvidaré.

Su mirada desborda. Su sonrisa y sus besos salvajes me cautivaron. Sin palabras, conseguí penetrar en su mente y llegar a su corazón.

Desapareció y nunca más volvió. dejando solo el recuerdo de tan genial encuentro.
Escrito por Luis Toyos

Por tu culpa

Tras la subida, de forma involuntaria, eres arrastrada por una fuerza oculta al lodazal.

Ni las mariposas, ahora ahogadas por exceso de adrenalina, consiguen evaporar el peso de los candados concesores de libertad.

Cargados de argumentos, amanecen los pleitos internos saturados de alegaciones.

El silencio, juicioso, dicta sentencia: siempre inocente.
Escrito por Malu

Toque de difuntos

Las campanadas de la iglesia se escucharon pausadamente, con una lentitud dramática que cargó el ambiente de incertidumbre y temor. Anunciaban, seguro, un nuevo muerto en la aldea. Todos acudieron a comprobar quién era. Y se toparon con Anacleto, el sacristán, en pleno reportaje para National Geographic. Casi lo matan.
Escrito por Juan Badaya - Web

El culpable

—¿Debo decidir ya?

—Se marcha a Roma.

—Quizás me haya equivocado.

—Lo llevas grabado en el alma. Ya tengo la pistola. Mañana, antes del anochecer. Y no temas, señor Diputado. No saldrás en el periódico, ni nadie sabrá que, en el seminario, alguien te cerró los ojos a la inocencia.
Escrito por Carmen Hinojal

Por fin

Cuando camino huyendo, el mundo se agranda ante mí.

Los pasos me conducen hacia el abismo y allí empiezo a volar. Con frecuencia te recuerdo, pero poquito. Ya no te temo. Se acabaron los días oscuros, los llantos y los reproches. Siempre estuve esperando y, al fin, me nacieron alas.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

Crist va al Colón

No valoraba la música. Sí formar parte. En parte con desmanejos, y en parte con retenciones, consiguió un abono en el Colón, justo cuando el gastroenterólogo diagnosticó abono en el colon. No habría más conciertos. Desconcertado intentó desabonarse, pero olía demasiado a colon, cuando él siempre quiso oler a colonia.
Escrito por Sebastián de Amorrortu - Facebook

Inversión beneficiosa

Había tomado la decisión. No se reiría de él. Acabaría con ella. En cuanto volviera.

Sacó la escopeta, la cargó y la esperó. La puerta se abrió. Era ella.

Sonó un disparo. Las bolsas cayeron.

Fue el primero. Le seguirían otros. Se suicidaban y después intentarían ir a por ellas.
Escrito por Manuel Serrano

Batalla final

Las hordas vociferantes marchaban compactas sembrando el pánico a todo el que osaba asomarse a hurtadillas. Sus caras pintadas y vestimentas denotaban que venían preparados para la lucha. Algunos defensores iniciaron una escaramuza, pero fueron sofocados a la entrada del campo de batalla. Al final nos ganaron 1 a 3.
Escrito por Javier Velasco Eguizábal