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Lectura prohibida (II)

Cerró el libro violentamente pero era demasiado tarde: la lectura le había calado hasta los huesos. Aunque intentó abrirlo por el final, siempre había más páginas. Trató de arrancarlas hasta que, con el cabello revuelto y los ojos enrojecidos, se dio por vencida. Aquel libro prohibido permanecía íntegro e infinito.
Escrito por Aurora Baeza
Parte I | Parte II

Lectura prohibida (I)

A diferencia de otros internos del manicomio, la Srta. C. sabía perfectamente cuándo había perdido la razón. El Dr. Beds hablaba de la evolución de la demencia, pero se equivocaba. Ella se sentó a leer una tarde, perfectamente cuerda, y cuando levantó la mirada del libro había enloquecido por completo.
Escrito por Aurora Baeza
Parte I | Parte II

Pecado original

Cada tarde cruzaba la plaza hacia la parroquia donde el padre Braulio había aceptado enseñarle el catecismo y las cuatro reglas cuando los demás niños se hubieran ido. Sentía las miradas de siempre tras los visillos y se preguntaba qué culpa tenía ella de cómo ganaba el pan su madre.
Escrito por Aurora Baeza

Convivencia vecinal dimensional

A veces los vecinos de arriba de los González hacen mucho ruido y hay que dar unos golpecitos en el techo con una escoba. Normalmente sólo se oyen pasos o el llanto del bebé. Ruidos rutinarios.

O que serían rutinarios si no fuera porque los González viven en un ático.
Escrito por Aurora Baeza

Código penal supranacional

Cuando a finales del siglo XXI la ONU instauró la pena de muerte universal para delitos ecológicos, los dirigentes de las grandes corporaciones sonrieron cínicamente sintiéndose superiores. Hasta que se ejecutó al primero de ellos abandonándolo sin agua potable ni comida en la isla de plástico que contaminaba los océanos.
Escrito por Aurora Baeza

Conversación conyugal

—Mientras que existe siempre incertidumbre respecto a los ingresos, los gastos en una economía doméstica no sólo son ciertos, sino ineludibles y de gran envergadura respecto al monto...

—Mira, Juan, que te has quedado en paro y mi sueldo no da para hipoteca, colegios y recibos. A ver qué hacemos.
Escrito por Aurora Baeza

Carpooling

Salí de Madrid con Janis Joplin, sonriente y aguardentosa, de copiloto. A la altura de Talavera se quedó en una gasolinera y recogí a Nick Cave. Ya por Mérida aparecieron en el retrovisor los Rolling. Anocheció.

Bajo mil estrellas, la eterna Nina Simone; y por fin, en el horizonte, Sevilla.
Escrito por Aurora Baeza

Amistad

Lo único que las unía era la amistad misma. A Laura le hacían una cesárea programada el martes y Carmen daba una conferencia en Oslo; pasaría algún tiempo hasta que volvieran a comer juntas. Para entonces la vida las habría separado un poco más, y ellas seguirían unidas como siempre.
Escrito por Aurora Baeza

Insurrección fluvial

Antes los ríos fluían silenciosos y obedientes de la montaña al mar.

Hasta aquella primavera extraña en la que al Támesis le dio por liberar a todas las almas que, intencionadamente o no, habían ido a parar a su seno y darse un paseo afluentes arriba.

Estaba harto del mar.
Escrito por Aurora Baeza

Gabo ya no existe

La primera en notarlo fue Mercedes. Al principio sólo fueron destellos del Coronel, alguna frase murmurada. Después empezó a hacer pescaditos de oro y a vagar por casa cubierto con una manta... Nadie supo con certeza cuándo el personaje había engullido al autor.

Afortunadamente, ya le habían concedido el Nobel.
Escrito por Aurora Baeza

La entrevista de trabajo

Al salir de casa se había mirado satisfecha en el espejo, pero un segundo antes de entrar en el despacho comenzó a dudar: la falda era muy estrecha, los zapatos, inapropiados, quizá se había maquillado demasiado. Se desmoronaba su fachada y con ella su seguridad en sí misma. ¿O viceversa?
Escrito por Aurora Baeza

Despecho

La tristeza de los días previos se tornó rabia en los meses posteriores y amargura con los años. Hoy hacía diez que él le había dicho "sí, quiero" a aquella mosca muerta. Diez años que a ella la mataba a fuego lento ese amor que acabaría por llevársela al infierno.
Escrito por Aurora Baeza

Se vende gran chalet. 6 dormitorios, jardín consolidado. Buen precio

Di un último paseo por la casa donde nací y crecí, y en la que lloré a mis padres. Y al pasar fui levantando una estela de conversaciones y risas que se asentó como polvo fino sobre los muebles familiares cubiertos con sábanas.

Se vende una parte de mi vida.
Escrito por Aurora Baeza

Los recién casados

Julia nunca ha visto un hombre desnudo. Con dedos trémulos de miedo y de pudor, deshace con torpeza su trenza nupcial. En la alcoba contigua le espera el hijo del herrero (su esposo ya, qué extraño suena). Pedro espera y se desviste con dedos trémulos de miedo y de deseo.
Escrito por Aurora Baeza

La gota que colma el vaso

Gema, el tiempo es el fenómeno más democrático que existe, todos tenemos 24 horas cada 24 horas, y en ellas hacemos lo que consideramos oportuno. Dime que no te apetece tomarte una cerveza conmigo o que no te gusto, pero deja ya de repetirme eso de que no tienes tiempo.
Escrito por Aurora Baeza

Identidades emigradas

Llegó a la Isla de Ellis agotada y preocupada por que no la separaran de sus hijos. Entregó la documentación al funcionario, que rellenó su ficha y la selló "Antella Galecki". Ella trató de corregir el error "Czy Galowski, Nazywam się Aniela Galowski". Ignorándola, el funcionario de inmigración gritó "¡Siguiente!".
Escrito por Aurora Baeza
Anónimo hasta noviembre

El final del verano

Con la nariz pegada a la ventanilla del coche mientras se alejaban, notó cómo empezaba a vaciársele el corazón. Atrás quedaban el espigón y la playa, la casa de los abuelos, y la de Lucas y Marina. Atrás quedaba el kiosko de Juan y atrás, el muelle de los cangrejos.
Escrito por Aurora Baeza

Gracias por su atención y feliz vuelo

Hollaba los aeropuertos con paso firme, sabiendo que el uniforme de la compañía aérea le quedaba como un guante; su maquillaje, perfecto. Nunca pensó que tendría que usar de verdad el chaleco salvavidas. No volvería a reírse del miedo a volar.

De hecho, probablemente no volvería a reírse de nada.
Escrito por Aurora Baeza

Al borde del coma

Hubiera preferido no tenerlo conmigo antes que verle así. Este compañero fiel, eje de mi vida social y nexo con el mundo exterior, pronto enmudecería. Mi soledad era inminente. La batería se agotaba inexorable ante mi mirada impotente... ¿Cómo era posible que me hubiera venido de vacaciones sin el cargador?
Escrito por Aurora Baeza

Una fracción de segundo

Despertar era lo peor. O más bien el paso del sueño a la vigilia, cuando tomaba consciencia de lo ocurrido y la magnitud de su desgracia la aplastaba. Después la vida seguía, cada día tenía su propio afán, y hasta la mañana siguiente, el presente hacía más llevadero su pasado.
Escrito por Aurora Baeza