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Geometría de un asesinato

Lo que solo conocía su círculo más cercano llegó a las altas esferas, y las sinuosas curvas de un triángulo amoroso atraparon al agente del Pentágono en una espiral, cuyo eje oscilaba entre Pekín y Moscú. Quizás cruzó la línea roja. Lo encontraron asesinado en un polígono industrial de Virginia.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

El último viaje

Sintiendo cercano su final, ordenó los papeles, descargó su conciencia y, rechazando engorrosas despedidas, se desvaneció en el misterioso túnel de luz. Como experimentado marino, siempre pensó en el "más allá" con cierta distancia. Soñaba con el regreso, pero la velocidad de la luz se opuso a tan peregrina veleidad.
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Un taco al borde del desacato

Tras sacarme de la bolsita, me introdujeron en un ajustado agujero. Completamente hundido, sentí cómo una punta de acero perforaba, con insistentes vueltas de rosca, mi virginal alma de plástico. ¿Hasta cuándo tendría que soportar aquella escarpia alojada en mis entrañas? Entonces escuché al señor Fischer: "Mis tacos aguantan siempre".
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Disciplina espartana

Una vez más, Miguel secaba al sol su colchón mojado. Algunos tutores se reían cínicamente. Sería la última vez.

Cuando Miguel desapareció, lamentaron su excesiva melancolía y aquella maldita costumbre de aventurarse entre los acantilados. Todas las sospechas apuntaban hacia el mar, pero Miguel había puesto tierra de por medio.
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Fáustico

Desesperado, amargado, abandonado y abrumado por adjetivos de tal funesta ralea, quiso vender su alma al diablo, pero no encontró ningún comprador de tan rancio abolengo. Un vendedor de humo le prometió resurgir de las cenizas pero, en la hoguera de las vanidades, las promesas siempre devienen en fuegos fatuos.
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Deus ex machina

Aunque era fin de semana, Él, creativo por excelencia, estaba como siempre en vena. Tras una intensa jornada, recompuso su figura, esbozó su mejor sonrisa y disparó. No fue como en el big bang, pero salió un selfie divino. Él, con barba blanca, su único hijo y una paloma ensimismada.
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Imperativo categórico

Tras varios meses sine linea, la pluma se alojó entre sus dedos como un huésped apremiante y redactó mecánicamente aquella fatal misiva, dirigida "a quien corresponda". Después leyó detenidamente lo escrito de su puño y letra y, no teniendo nada que objetar, estampó su firma del calibre treinta y ocho.
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Cuaderno de bitácora

Por primera vez, el segundo de a bordo, temeroso ante la sorda amenaza de un tercero en discordia, comenzó a creer en la cuarta dimensión. Sobre todo cuando la "Quinta de Beethoven", hacia la sexta hora de travesía, anticipó el abordaje de aquella séptima ola que trajo al octavo pasajero.
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Traduttore traditore

Mantenían una relación compleja, pero el envarado escritor nórdico nunca imaginó que la sangre llegaría al fiordo. Un pequeño matiz fue suficiente para transformar al envidioso traductor en su "asesino a sueldo". Cuando adivinó, entre líneas, aquel mensaje subliminal, convertirlo en móvil sólo fue un exagerado tic de deformación profesional.
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Vidas paralelas

Sólo supieron de su doble vida cuando la perdió. Un amigo en común las presentó en el depósito. "Lo siento", dijo Encarna, con cara de circunstancias. La viuda miró al finado como si quisiera rematarlo. Después, el tiempo caprichoso hizo de las suyas. Y ellas tan sólo se dejaron querer.
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Muerto de miedo

El miedo, seguro de su ancestral supremacía, aguardaba silencioso en los rincones oscuros del viejo caserón. Pero el intrépido vagabundo, en actitud desafiante y candil en mano, desveló su guarida de polvo y telarañas. Cuando escuchó a sus espaldas aquel angustioso estertor, su corazón latió aceleradamente. Y después se paró.
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Souvenir

Irrumpiste en mis sueños
cuando regresé de Praga,
ahora habitas mis desvelos
con tu afán de cucaracha.

Escudriñas mis recuerdos,
fisgoneas en mis traumas
y, de noche, casi siento
que merodeas mi cama.

Consulté con curanderos
y con pastores de almas.
Acudiré a mi librero,
él tiene línea con Kafka.
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In illo tempore

En las mañanas de invierno, la capilla del internado era un auténtico páramo y los jóvenes postulantes, siguiendo las recomendaciones del prefecto, intentaban transformar su fervor espiritual en calor corporal. Entretanto, los piadosos frailes, parapetados al fondo del oratorio y flanqueados por estufas de gas, meditaban recogidos en místico duermevela.
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Desamor

Tras amarse hasta lo indecible, se instalaron paulatinamente en inefables silencios, apenas turbados por miradas huidizas y palabras rutinarias. Se olvidaron del roce, desterraron el goce y un mal día despertaron con una pregunta anclada en el fondo de su hastío. No encontraron la respuesta, ni siquiera buscaron la pregunta.
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Cada mosca tiene su sombra

Una mosca zumbona revoloteaba ante un brillante y pulido espejo y, tras una concienzuda labor de reconocimiento, se posó con narcisista estupefacción, pasmada ante la perfecta simetría entre la realidad y su reflejo. Pero tan poética veleidad se convirtió en irrenunciable tentación para la prosaica avidez de una astuta araña.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

Dies irae

Pese a sus proporciones bíblicas, el valle parecía desbordado, pero la carne continuaba tomando cuerpo en las almas errantes. El abogado del diablo y el de las causas perdidas intercambiaban estrategias, mientras los arrepentidos tardíos se flagelaban compulsivamente. Entonces se abrió el cielo, tronó la palabra y todo quedó sentenciado.
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Hasta aquí hemos llegado

Ajeno al bullicio festivo, con el gesto empecinado del que vive del milagro y el orgullo soterrado de su abolengo marchito, salió camino del parque y allí sopesó sus motivos, entre palomas y madreselvas.

Después, encomendó su hastío al frío criterio de una pistola. Las palomas, asustadas, batieron alas unánimemente.
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Anónimo hasta noviembre

Alter ego

Subyugado por su desinhibida desnudez y aquella pose manierista, lo rescató del contenedor. Apreciaba, sobre todo, su silencio cómplice, pero últimamente sentía tras de sí sus ojos vigilantes. Y no descansó hasta escuchar el estertor del plástico, mientras las fauces del camión de la basura engullían la sonrisa del maniquí.
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Tiempo revuelto

Ayer, a primera hora, un furtivo rayo de sol asaltó un banco de nieblas. A media mañana, todavía relucía el botín de perlas de rocío desparramado sobre los prados. La cara del hombre del tiempo era todo un poema. Incapaz de encajar las líneas isobaras, dio paso a la publicidad.
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Extravío

Saturado de horizontes y de nieblas matinales, el farero perdió el norte y la estela de sus naves. Con sus ojos extraviados, busca los recuerdos varados en el vaivén de las olas. Por las noches, los destellos del viejo faro acunan, desde la lontananza, los fantasmas del insomnio del farero.
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