Demasiadas coincidencias

Era raro no verle allí, acudía al menos cuatro de los siete días de la semana, sus visitas a urgencias eran ya demasiado frecuentes. Ahora le acompañan a la puerta y le entregan un papel: "Síndrome de Münchausen".

El anciano está sorprendido, ¿cómo sabrían ellos lo del campo de concentración?
Escrito por Yoya M. Alonso
Anónimo hasta noviembre

Trasto

Vive en un trastero; los recursos tras su divorcio no le dan para más. Lo alquilaron cuando se les quedó pequeño el pisito, su exmujer aseguró que era lo ideal hasta que compraran otro más grande.

Él sigue pensando que allí terminan los trastos inútiles que ya no se quieren.
Escrito por La Marca Amarilla
Anónimo hasta noviembre

Siempre se va

A veces la vida parece que se escapa por la puerta de la casa. Tan vacía. Sientes alegría por su éxito social. Te apena la distancia en lo afectivo. Echas en falta las palabras cercanas, las risas, los gestos... 

Sobre todo las caricias. Tú puedes vivir sin ellas. Yo, no.
Escrito por Carmen Martínez Marín - Web
Anónimo hasta noviembre

Encuentro

—¡Te odio! gritó la mujer. El hombre la miró con furia contenida. Justo en ese momento explotó la bomba afuera.

Ambos se miraron con repentino amor. Apenas tuvieron tiempo para abrazarse y pedirse perdón, antes que la poderosa detonación nuclear los disolviera y sus cuerpos calcinados se fundieran para siempre.
Escrito por Daniel Castillo
Anónimo hasta noviembre

Brisa divina

La brisa divina del mar me acariciaba el rostro. Entre sueños sentí acercarse a un caballero vestido todo de blanco, con respeto me ofreció un plato de caviar.

Yo dudé, pero decidí aceptarlo y compartirlo con la bella sirena que cargaba a nuestro hijo y ahora descansaba a mi lado.
Escrito por Omar Martínez González
Anónimo hasta noviembre

Perderse en un poema

Mi historia es demasiado común, repetible; con una carga que la hace auténtica. Por eso expreso mi destino a través de las palabras.

Hoy he elegido escribir poesía entre las fronteras de dos posibilidades: la vida y la muerte. Vivo buscándome entre líneas escurridizas y muero en el mismo poema.
Escrito por Olga
Anónimo hasta noviembre

Deseos de paz

En aquella vorágine de personas corriendo sin saber a dónde. En su casa se encontraba Andrés, sentado en su butaca mirando por su ventana y recordando lo vivido hace tantos años. Unas lágrimas saladas se deslizan en silencio. Su nieto se acerca y pregunta:

—¿Por qué lloras, abuelo?
—Quiero paz.
Escrito por Belén Sánchez Sánchez
Anónimo hasta noviembre

El vuelo de la memoria

Las palomas se alborotan al verlo. El anciano, con la parsimonia que regalan los años, les da de comer. El frío apremia el regreso al hogar.

En la soledad de su habitación, siente que la vida lo abandona. Da gracias, conoció el amor. En la ventana, una paloma pinta espera.
Escrito por Salvador Esteve
Anónimo hasta noviembre

Historias que he intentado escribir

Se entrometían por las rendijas de la persiana como una luz centella, me huían los argumentos entre desvelos de madrugada. Morían de asfixia a los personajes con la espiral de alambre del cuaderno. Historias que no logró avivar la tinta, que no pudo reanimar el golpe indeciso de las teclas.
Escrito por Belén Sáenz
Anónimo hasta noviembre

Acusación histórica

—Coronel Paty de Clam, yo le acuso.

De este nítido modo defendió al militar judío perseguido injustamente. Bien pudo haber mirado a otra parte; además, lo suyo era la novela. Pero no quiso.

Periodista comprometido, intelectual implicado, corajudo hombre de bien. Amaba la verdad, era francés y de nombre Émile.
Escrito por Carmelo Carrascal
Anónimo hasta noviembre

Luces y sombras

Ella me pintaba preciosos cielos luminosos pero cada noche yo les añadía nubes sombrías. Empezó entonces a crear puertas abiertas y amplios ventanales sobre los que yo trazaba cerrojos y barrotes. Perdido ya todo el color, dibujó unas hermosas alas y me quedé solo tratando de borrar estas amargas lágrimas.
Escrito por Manuel Menéndez Miranda
Anónimo hasta noviembre

Postrimerías

—La memoria me falla, pero sé quién eres ¿Vienes ya por mí?

—Llevo mucho acompañándote, pero no, morirás poco a poco.

—Preferiría una muerte rápida, imprevista.

—Lo siento, es tu destino, pero tranquilízate, no soy tan cruel como piensas, te iré quitando lentamente la memoria, la consciencia y el raciocinio.
Escrito por Crispín - Web
Anónimo hasta noviembre

El despertar de las máquinas

Despertó alertado por el chisporrotear cíclico del monitor de su ordenador. Juraría que lo había apagado antes de irse a la cama. Y, efectivamente, permanecía apagado. Aquel ruido provenía del interior de su propia cabeza.

Y es que a los robots nunca se les ha dado bien eso de dormir.
Escrito por Antonio Segovia - Web
Anónimo hasta noviembre

El consecuente

Por fin era feliz, con mi pequeño restaurante en Melbourne, así que decidí inaugurarlo con Alysson, mi querida socia. Para conocerla, me apunté a un curso de cocina en el que me la encontraría.

Sabiendo esto, sólo tuve que dejar mi empleo como analista y largarme a vivir a Australia.
Escrito por Álex Garaizar
Anónimo hasta noviembre

No mires atrás

El ascenso se me dificulta a cada momento. Mis dedos sangrantes se aferran angustiosamente a los guijarros mientras los habitantes del averno carcajean, escupen y me insultan.

Pero nada más terrible que las dudas que corroen mi alma. ¿Ella vendrá detrás? ¿Él cumplirá lo pactado?

Titubeo, volteo... y la pierdo.
Escrito por Jean Durand - Web
Anónimo hasta noviembre

Actuación nocturna

Los actores se preparan con esmero, y no sin cierto nerviosismo, en sus camerinos. Es su más esperada actuación; aquella que hacen todas las noches, cuando los padres leen un cuento a sus hijos antes de dormir.

Y es que los personajes de los cuentos infantiles actúan todas las noches.
Escrito por Luis Goróstegui - Twitter
Anónimo hasta noviembre

Sin necesitar verla

Era mujer de fácil querer que lo daba todo sin plantearse si el "querido" merecía serlo. Imaginaba amoríos que se le arraigaban al alma como en un mal sueño. No buscaba correspondencia, solo entrega; hasta que conoció al poeta ciego que, loco por sus suspiros, la amó sin necesitar verla.
Escrito por Esther Arencibia Urién
Anónimo hasta noviembre

Quería dibujar las alas

Éramos sonrisa, luego noche de sueños. El tiempo huyó con el trabajo. Subimos hasta que las aguas nos sacaron en sus nieves muertas. Estábamos contra corriente, sin empresa. El acantilado la atrapó en el mundo que nos perdimos. Intenté volar, nunca recordé cómo se dibujan las alas. Luego se fue.
Escrito por Edwin Antonio Gaona Salinas - Web
Anónimo hasta noviembre

Signos de puntuación

Perdida mi admiración por ti después de tu punto y aparte, hoy recuerdo mis pequeños amoríos. Añadiré unos puntos suspensivos, indicando una continuación en el futuro, a ver si con suerte aparece quien me saque del estado de coma actual y así cerrar esta amarga soledad como un breve paréntesis.
Escrito por M. Carme Marí - Web
Anónimo hasta noviembre

Desaparecidos

Los comunicados de prensa afirman que no se sabe nada de la canciller Angela Kasner. Nadie se atreve a titular lo que es vox populi en las redacciones: cámaras de seguridad filmaron cuando subía por propia voluntad a una nave extraterrestre de la mano de un raro ente jamás imaginado.
Escrito por Del Chacal
Anónimo hasta noviembre

Tontilandia

—Menos mal, Manolo, que ella no nació cuando la Inquisición.
—¿Por qué?
—La quemarían por bruja. Ha descubierto un país donde quiere mandar a todos los hombres.
—¿Cuál?
—"Tontilandia". Dice que pronto faltará sitio para tantos aspirantes.
—Según ella, las tonterías las decimos solo nosotros.
—Estaremos muy solos sin ellas.
Escrito por Gil Hernando de Santiago - Web
Anónimo hasta noviembre

No tenemos arreglo

2070: Los niños nacen sanos por selección genética embrionaria. Las enfermedades incurables son una leyenda.

2135: Los alimentos son sintetizados en laboratorios. El hambre ha sido erradicada.

2210: La violencia regresa, aún más feroz. La guerra es la única plaga del pasado que amenaza con exterminar una humanidad casi perfecta.
Escrito por Asun Paredes - Web
Anónimo hasta noviembre

Politeísta

Mientras se ponía el burka recordó el hábito negro que utilizó cuando era monja de clausura. Siempre fue muy rigurosa con los preceptos de su nueva religión, por eso guardó el sabbath, creyó en el karma y en la reencarnación, pero ahora había decidido que su verdadero Dios es Alá.
Escrito por Encarna Cuesta García
Anónimo hasta noviembre

Burocracia

Por la negligencia de un funcionario, todos los flautistas presentados a concurso fueron contratados. La cuidad se llenó de trinos atronadores. Los turistas, agobiados, se marcharon dejando la ciudad vacía y arruinada. El sindicato convocó una huelga de basureros para evitar así que los músicos ambulantes camparan a sus anchas.
Escrito por Macarena Fernández - Web
Anónimo hasta noviembre

Pachín, pachín

Después de jugar tocan sus llamadas. No puedo evitar escuchar:

—Lo estoy pasando bien —dice mientras se desliza una lágrima—, pero os echo de menos.

Decidí que, aquella noche, durante la velada, cantaríamos al fuego su favorita: "Pachín".

Le di la mano, y su sonrisa al bailar dibujó mis sueños.
Escrito por Enrique Caño
Anónimo hasta noviembre

El héroe, en horas bajas, contra el maléfico ascensor

Sentía que sus pulmones no recibían el suficiente oxígeno para seguir en este extraño mundo. Pensaba morir de aquella patética manera; vestido con una capa y un calzón algo desgastado. Si era un héroe debería haber subido por las escaleras, se repetía.

De repente, escuchó: "¿Has intentado empujar la puerta?".
Escrito por Rubén José Huertas Rojo - Web
Anónimo hasta noviembre

Sin retorno

Hasta ese momento el sueño le había evitado el remordimiento. Incorporó el cuerpo y abrió unos ojos angustiados por un alma atormentada. Al girar la cabeza a su derecha, al lugar donde sabía que estaba ella, el recuerdo provocó en su mente una reacción extrema. Apuró el vaso sin dudarlo.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez - Twitter
Anónimo hasta noviembre

Apretón inesperado

Una noche, lejos de casa, una boda, una cena, apretón inesperado, retortijón de tripa, sudores fríos... me levanto y voy al baño, me quito el pantalón sin mirar nada más y comienza el espectáculo. Camisa empapada e intento de recomponer la situación, mirada alrededor, incredulidad, nervios, angustia, no hay papel.
Escrito por Willy Shakespeare
Anónimo hasta noviembre

Condenado

Su reloj ya no funciona, los números se han detenido en una cifra absurda, las 6:66 horas.

Se levanta de su cuerpo muerto y avanza hacia la luz. No es blanca ni luminosa. Algunos haces de esa luz lo alcanzan. Abrasan. Quiere regresar a su recipiente mortal.

Es muy tarde.
Escrito por María Galerna
Anónimo hasta noviembre

Oráculos de aldea

Preocupados por el futuro de su único hijo, acudieron al patriarca, hombre sabio y de predicciones acertadas. Tras observarlo detenidamente, el anciano sentenció: "El muchacho tiene madera". Y algo de razón debiera tener por cuanto que, cada vez que se rascaba la cabeza, restos de serrín quedaban entre sus uñas.
Escrito por Rafa Olivares - Web
Anónimo hasta noviembre

Volver a empezar

Como cada mañana entró en el aula lleno de alegría, cogido de la mano de su compañera. Desde el centro de la sala anunció de nuevo: "¡Es mi primer día de clase!". Tras los aplausos, la monitora esbozó una sonrisa antes de reanudar el taller de refuerzo de la memoria.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter
Anónimo hasta noviembre

Decisiones

El ambiente estaba tenso, cuando repentinamente se oyó:

—¡Es la última vez que decides! ¿Entendido? ¡Siempre es lo mismo, ahora tengo que arreglar todo este desastre! —vociferó el cerebro.

—Tienes toda la razón —murmuró agazapado el corazón.

Bajo una tenue luz y con una tristeza indescriptible, el poeta continúa escribiendo.
Escrito por Giancarlo Ubillus - Twitter
Anónimo hasta noviembre

Reencuentro

Después de cenar sale en el carro a recorrer las calles. Busca a las chicas que, por unas monedas, dan gratificación. Una entra al auto y, en un callejón, se desahoga con ella. Se va con la certeza de volver a verla. Cuando se la lleven, él hará la autopsia.
Escrito por Beto Monte Ros - Twitter
Anónimo hasta noviembre

La sutil diferencia entre miedo y terror

Cada mañana, al despertar, con las imágenes aún latentes en la cabeza, transcribía lo soñado en una libreta. Convertía sus pesadillas en historias de dioses primigenios y terror gótico.

Algunas noches, la dulce chica de la panadería se colaba en sus sueños. Pero esos no los escribía. Le daba miedo.
Escrito por Ignacio Urtiaga - Web
Anónimo hasta noviembre

El viejo Miguel

Miguel ha envejecido visitando diariamente la playa, donde se sienta hasta que atardece. Miguel espera, y espera...

Hoy, por fin, algo entre las olas lo sobresalta. Es una botella con un mensaje. Lo lee. Lo relee.

Se arrodilla y llora amargamente durante horas.

Al anochecer, Miguel se pierde mar adentro.
Escrito por Sonia Serna San Miguel - Web
Anónimo hasta noviembre

Religiones

En medio de un océano de represión y terror vivieron adoctrinados por los siglos de los siglos. Eran pocos los venerados, muchos los discípulos uniformados sin escrúpulos imponiendo grave obediencia a través de la limosna, aprovechándose del miedo e inocencia aprendida de sus fieles. La guerra entre banderías estaba servida.
Escrito por Antonio Ortuño Casas - Web
Anónimo hasta noviembre

Lo inevitable

Observándole escondida entre los matorrales, se enamoró de él. Le gustaban su apostura, su coraje, su determinación. Mil veces estuvo tentada de acercarse a él, pero temía que la rechazase. Por fin, un día, se armó de valor. Ocurrió lo inevitable: el cazador le rompió el corazón a la loba.
Escrito por Plácido Romero - Twitter
Anónimo hasta noviembre

A largo plazo

Mientras las noticias vomitan: edificios que se derrumban, vientos huracanados, mares enfurecidos, tierra arrasada, en un planeta que se despereza y deja huellas con manotazos sin control, muchas manos vuelven a construir, a devolver sueños, a plantar semillas, a borrar dolores. El ciclo volverá a repetirse hasta la destrucción total.
Escrito por Yolanda SA - Web
Anónimo hasta noviembre

Identidades emigradas

Llegó a la Isla de Ellis agotada y preocupada por que no la separaran de sus hijos. Entregó la documentación al funcionario, que rellenó su ficha y la selló "Antella Galecki". Ella trató de corregir el error "Czy Galowski, Nazywam się Aniela Galowski". Ignorándola, el funcionario de inmigración gritó "¡Siguiente!".
Escrito por Aurora Baeza
Anónimo hasta noviembre

M y Y

A Manuel un rayo le atravesó el corazón convirtiéndolo en piedra, como aquel que pintó en un banco con sus inciales. Ya apenas se ve; compañero de chicles, grafitis y manchas de aceite.

Mientras, Yolanda huye de la tormenta bajo su paraguas. Esquivando los charcos. Del brazo de su marido.
Escrito por Miguel Ibáñez
Anónimo hasta noviembre

Certidumbre

Por fin lo podía ver todo claro en medio de aquella sala. Me encontraba rodeado de gente en silencio. Ninguno se miraba entre sí. Tampoco yo lograba reconocerlos. Solo me reconocía estirado en el mesón. Lo veía más claro: estaba muerto y no me lo sabía responder a mí mismo.
Escrito por Luis Ignacio Muñoz
Anónimo hasta noviembre

Hija de la espuma

Inconsciente de su propia hermosura, en una eterna primavera, se baña desnuda en la espuma del mar.

Cuando llega la hora, se coloca sobre una concha nacarada. Se cubre los senos con una mano; el pubis, con el largo cabello.

Y va derramando amor entre los visitantes de los Uffizi.
Escrito por Carmen Cano - Twitter
Elegido mejor relato de octubre de 2017 (mes anónimo)

Se rompió

Se le cayó al suelo, y decidió no recogerlo. Intuía desde hace años que algún día se le caería y se le haría añícos, no en vano se le había ido rompiendo en pedacitos poco a poco en los últimos 10 años. Finalmente reflexionó y decidió construirse un nuevo corazón.
Escrito por Anima Quo Vadis
Anónimo hasta noviembre

Juntos

Mi mujer y yo solíamos ir al cine juntos. Juntos caminábamos por el parque y juntos asistíamos a las presentaciones de libros. Como era natural, juntos también dormíamos. Un día desperté y no la vi. Somnoliento, me puse frente al espejo. Ahí estaba ella, con su cuerpo... y mis pensamientos.
Escrito por Andrés Galindo - Web
Anónimo hasta noviembre

Fracaso

Extrajo de la chistera las escrituras de la hipoteca, el seguro de decesos, el recibo de la contribución, la notificación de una multa y la factura de la comunión de Clarita. Agotó el último truco.

Hundió más el brazo: solo halló su certificado de defunción. También había muerto la magia.
Escrito por Soledad García Garrido
Anónimo hasta noviembre

Cabo suelto

La tienda abarrotada, la música, las luces cegadoras... se mareaba. Quería irse pero su mujer vagaba ojeando zapatos, bolsos y pulseras. Entonces la vio. No estaba muy cambiada... El deseo contenido de 10 años se leyó en sus miradas.

La siguió al probador. Se amaron por primera vez, con prisa.
Escrito por Chispita
Anónimo hasta noviembre

Hasta aquí hemos llegado

Ajeno al bullicio festivo, con el gesto empecinado del que vive del milagro y el orgullo soterrado de su abolengo marchito, salió camino del parque y allí sopesó sus motivos, entre palomas y madreselvas.

Después, encomendó su hastío al frío criterio de una pistola. Las palomas, asustadas, batieron alas unánimemente.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web
Anónimo hasta noviembre

No me pinches, que llevo chanclas

A pesar de su aspecto afilado, recto e inflexible había forjado una gran amistad con las cañitas secas de tallo corto que formaban aquel montón.

Parecía difícil que la encontraran, pero ocurrió.

Su nueva y solitaria vida se limita a esporádicas salidas del pequeño estuche cuando urge unir algunas telas.
Escrito por Smokey pisó la raya
Anónimo hasta noviembre

Más allá del amor

Al entrar, vestida de blanco, ilumina la habitación donde duerme María. La cubre de caricias mientras la asea para su marcha. Desenmaraña su cabello plateado, tras haber vencido desde la cama el combate por su vida.

Se despide con un beso. Al alba, con amor, le inyecta su último suspiro...
Escrito por Pilar Alejos Martínez - Web
Anónimo hasta noviembre

Palabras encadenadas

Voy a intentar dejar escapar mis palabras que llevan tiempo atrapadas en mi alma. Hoy saldrán y se vestirán de gala. No sé lo que dirán y cómo se expresarán, lo que sí sé es que serán libres, sin cadenas y sin fronteras.

¡¡Tanto tiempo viviendo en el silencio!!
Escrito por Ana Rosa de Artiñano Comin
Anónimo hasta noviembre

Esa voz trastorna

—No le bastó con desquiciarme, doctor, ahora me visita en este encierro.

Tras apagarse el sonido del intercomunicador, el incrédulo guardia no daba crédito del ruido emitido por los altoparlantes de aquella habitación vacía de la sala de entrevistas del ala abandonada del hospital de psiquiatría...

Se funde a negros.
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter
Anónimo hasta noviembre

Wanted

Para cuando Juan llegó al Oeste ya manejaba diestramente el revólver y cabalgaba como un comanche. Pero de inglés no andaba muy sobrado: "Hands up", "Give me the dough" y poco más. 

Hizo fortuna pronto, mientras las ciudades se iban llenando de, a su parecer, afectuosos pasquines con su rostro.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter
Anónimo hasta noviembre

¿El final?

Por un instante, se imaginó que sería seguro cerrar los ojos y olvidarse de toda preocupación. Pero apenas lo hizo, un desgarrador aullido se atrevió a romper de golpe la calma nocturna. Después de escucharlo, él dio un largo suspiro de tristeza. Su jornada por el infierno apenas estaba comenzando.
Escrito por Patricia J. Dorantes - Facebook
Anónimo hasta noviembre

El premio

El calor de hogar que Adrián Expósito había soñado desde la Casa Cuna se desprende del café humeante, caricias de miel y flores de pasión que Kifi le ofrece.

Kifi entró en su vida cuando obtuvo el premio.

Adrián nunca encontró mejor compañía. Lo había creado para ser su robot.
Escrito por María Jesús Briones Arreba
Anónimo hasta noviembre

Algo parecido a un adiós

Tiritas, tiemblan tus manos. Miras mis ojos pero no me ves. Intento abrigarte pero como estoy tan lejos no te llega mi calor.

Te llamo, hablo sin parar aunque no me escuchas. Te siento, aunque no te entiendo. Cuelgo el teléfono, enmudezco, presiento.

Y ahora soy yo la que tirita.
Escrito por Malu
Anónimo hasta noviembre

Hada Palabras

Pequeña como una mariposa, de piel negra como el grafito y largas trenzas, Hada Palabras salva vidas. No es un trabajo difícil, basta con borrar una letra ce de las sentencias impresas en papel oficial. Luego, los condenados a la horca pasan la hora en su celda y son liberados.
Escrito por Sylvia Bonilla
Anónimo hasta noviembre

Hambre

Desde aquel día en que descubrió que faltaba un calcetín al sacar las prendas de la lavadora, invariablemente, cada vez que ha hecho la colada se ha extraviado una pieza de ropa. Hoy lava a una mano, sinceramente arrepentido de haber metido demasiado el brazo para ver qué podía recuperar.
Escrito por Lluís T.
Anónimo hasta noviembre

En busca de la felicidad

Mis pies descalzos y sucios corren con la pelota de trapo. Tras marcar, mis compañeros de tez oscura y sonrisa franca se arremolinan para celebrar la victoria, levantando nubes de polvo.

Decepcionado, de nuevo, me quito el casco de realidad virtual. No consigo llenar el vacío que prometía la publicidad.
Escrito por Jose Antonio Gallego
Anónimo hasta noviembre

Empresas fallidas

A pesar del excelente acabado y la perfecta sincronización, aquel negocio de relojes de arena en el desierto del Gobi —donde el cuarzo más fino del mundo— no acababa de despegar. Antaño tampoco le funcionó bien la tienda de clepsidras en el atolón de Canohé —donde el agua más cristalina—.
Escrito por Manuel García González
Anónimo hasta noviembre

Estereotipos

Como tantas veces, el lobo bonachón entrará al camerino, se pondrá antifaz, garras y colmillos feroces.

El camerino contiguo disfrazará de impoluto lo disoluto, maquillará levemente una faz angelical. Niña en cándido rojo.

Saldrán al escenario y allí, como siempre, la ordinaria audiencia ovacionará la consabida obra de los estereotipos.
Escrito por Alejandro Cárdenas - Web
Anónimo hasta noviembre

Visita inesperada (I)

—¡Vete, por favor! Necesito más tiempo, no estoy preparado aún.
—Sabes que no puedo hacerlo y tampoco quiero.

Apoyó la guadaña en el aparador, le dio un abrazo, cálido pero efímero y, con la voz más dulce que pudo, le dijo:

—¡Vamos! Es la hora: tu hora.
Escrito por Jesús Manzaneque Fraile
Anónimo hasta noviembre. Parte I | Parte II

Rasgos humanos

Tras el diagnóstico, enjugó las lágrimas de Marta con un paño de esperanza. Su propio llanto lo reservó a la soledad.

Desde que en ella se desvanecieron los recuerdos y mermaron los pasos, los días son eternos.

Amarla y desear su muerte al mismo tiempo, convulsionan cada día su corazón.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web
Anónimo hasta noviembre

Huracán

Aquel verano el huracán llevaba nombre de mujer.

Puso las ideas patas arriba, arrasó con los imposibles y azotó los miedos de una nueva relación. Me llevó por delante despojándome de mis sombras.

Aquel verano la paz estaba en sus ojos. Aquel verano un huracán se convirtió en mi mujer.
Escrito por Mtz17
Anónimo hasta noviembre

Balada negra de la supremacía

(Crescendo)

Perros, antorchas, patadas, gritos, disparos. Cruces en llamas. Cristales rotos. Patio trasero. Descampado.

El odio, encapuchado. La cuerda, el árbol, el nudo en la garganta, el cabo tenso, el estertor, el peso muerto.

(Silencio)

Compás de brisa triste. Balanceo. Coros de duelo. Solo sin voz, el canto del ahorcado.
Escrito por Manuel Bocanegra
Anónimo hasta noviembre

Aquí hay trabajo

El nuevo empleado pregunta por el vetusto sombrero de un maniquí. El dueño dice que no le incumbe. El trabajador no reprime el capricho de colocarse el viejo complemento. La figura cambia de rostro.

El propietario, con desgana, vuelve a poner en el escaparate el anuncio de "Se necesita dependiente".
Escrito por Ángel Saiz Mora
Anónimo hasta noviembre

Nostalgia

Escucho el trino de los pájaros; se me antoja un homenaje a la vida alegre que llenó de risas, hace no tanto tiempo, nuestro mundo. Los niños ya no juegan, solo atienden sus móviles. Los jóvenes no se enamoran, se desahogan. Tú ni siquiera me miras.

Estás muerta, como yo.
Escrito por Fernando da Casa - Web
Anónimo hasta noviembre

Mi gran tesoro

Abrió la puerta con sumo cuidado para evitar despertarla. Dormía plácidamente abrazando la almohada. Se acurrucó a su lado y sintió su respiración e incluso sus latidos. Se estremeció recordando cuando en sus brazos susurrándole una canción de cuna se dormía con ese mismo respirar placentero y lleno de inocencia.
Escrito por Aldo
Anónimo hasta noviembre

Un amor esdrújulo

Ella daba vértigo. Era una sílfide de ébano, una reina de África. Sus labios eran pétalos; sus palabras, música; sus caricias, bálsamos. Nos hicimos íntimos, nos creímos únicos. Pero a veces era ácida y también crítica. Un día se fue y me quedé rígido, me sentí ínfimo, fue realmente trágico.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter
Anónimo hasta noviembre

Hermano Cosme

No respeta el silencio monacal. Todos los días relata historias de su madre y de sus hermanos.

Los monjes saben que la madre falleció durante su único parto.

—¡Ya no me dejáis cocinar en el monasterio porque decís que se me va la olla! Pero... ¿para qué os contaba esto?
Escrito por Isidro Moreno Carrascosa - Web
Anónimo hasta noviembre

Cena a la luna llena

—Me encanta la luna llena. Admito que es un tópico comentarlo cenando en la primera cita.

La muchacha se limpió relamiéndose los restos que le quedaban en los labios, y abandonó los despojos sangrantes del ligue de turno.

—Alguien debería haberle dicho que no se habla con desconocidas —dijo sonriendo.
Escrito por Amelia
Anónimo hasta noviembre

Fue un fantasma

Quizá fue un sueño. O un fantasma. O una pesadilla. En la que casi nos ahogamos entre las dobleces de la cola de su negra sábana; llenos de mentiras, verdades a medias, intereses egoístas y mucha amargura.

Un buen día abrimos los ojos y la enfrentamos. Ya no nos asusta.
Escrito por Maest
Anónimo hasta noviembre

Patitos feos

Habían sido los patitos feos del colegio, los empollones rechazados y ridiculizados por todos.

Las hormonas de la adolescencia le transformaron a él en el macho alfa más deseado. A ella en una rosada garza de largas patas imantadora de miradas.

De su inevitable atracción nacieron patitos feos, también empollones.
Escrito por Literatonovato - Web
Anónimo hasta noviembre

Tres segundos

El soldado baja sus pantalones. Defeca. Su cuerpo, ahora aliviado, deja que el cerebro vuelva a centrarse. Las balas del enemigo silban muy cerca de él, otras, impactan tras el muro.

Tres segundos nada más, se dice el soldado, "retortijón, urgencia y diarrea desaforada. Solo tres y fin del enemigo".
Escrito por Maite Moreno
Anónimo hasta noviembre

El oscuro brillo de la verdad

Gracias a la divina providencia siempre me enamoro de hombres buenos, que me cuidan e intentan hacer de mí una mujer decente. Me esfuerzo por complacerles, pero el instinto es más fuerte que la voluntad y las cadenas. Por eso, no insistas, nunca pasearemos a la luz de la luna.
Escrito por Patricia Richmond - Web
Anónimo hasta noviembre

Obsolescencia programada

Ni un te quiero. Ni un beso. Ni el cigarrillo de después. Cuando empezamos, estamos dale que te pego, hasta que los vecinos golpean la pared gritando: "¡Ya está bien!". Entonces lo aparto, me doy media vuelta y a dormir, pensando que mañana no se me olvide cambiarle las pilas.
Escrito por Javier Puchades - Web
Anónimo hasta noviembre

Como lluvia

La tierra se estremeció. Todos en el lugar se quedaron inmóviles, incrédulos ante lo que sucedía. Después de unos segundos, una mujer desgarró el silencio y gritó: "¡Están cayendo, están cayendo!". La multitud corrió, sin embargo, era demasiado tarde. Las bombas caían como lluvia. La Segunda Guerra Mundial había comenzado.
Escrito por José Alberto Álvarez Moreno
Anónimo hasta noviembre

El miedo

Entró sigiloso, acechante. Cubierto de pies a cabeza comencé a temblar. Olía a cabra, y a cuerno quemado. Arrastraba sus pezuñas por el suelo. Tenía que levantarme, o me llevaría con Él, al Infierno. Saltó sobre mí, ahogándome.

Tiramos los dos de las mantas. Y me lamió cariñoso las lágrimas.
Escrito por Carmen Hinojal
Anónimo hasta noviembre

Epifanía Z

La noche transformó el camino en una duda serpenteante. Cuando aquella estrella iluminó lo que parecía ser un establo, los viajeros decidieron dar descanso a sus monturas.

Allí, un recién nacido les mordió el corazón.

Melchor fue el primero en convertirse. Súbitamente, sintió la irrefrenable necesidad de adorar al niño.
Escrito por Carles Quílez
Anónimo hasta noviembre

Cuando no quieren...

Les abro la puerta de par en par, pero ni por esas. Hacen caso omiso a mis zalamerías, mirando con cierto desdén hacia otro lado. Me exasperan cuando se ponen de este humor. Bien saben que las necesito, irremediablemente, porque sin ellas no puedo escribir mi amarga historia de amor.
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter
Anónimo hasta noviembre

Bendita competencia

No soy republicano ni monárquico y tampoco especialmente religioso que se diga, pero empiezo a estar bastante cansado. Llevo no sé cuántos años pidiendo a los Reyes una dentadura nueva porque Simona no quiere dejarme la suya y no consigo que me hagan caso. Tendré que probar con Papá Noel.
Escrito por Luis San José - Web
Anónimo hasta noviembre

Re(s)catada

Siento unas manos moldeando mi cuerpo. Mis senos, mis caderas, mi ombligo, mi sexo. Todo resulta perfecto. Un hombre a mi lado prepara la cena. Y una piel de serpiente secándose al sol. Cuando abro los ojos, un bombero macizo me lleva en sus brazos.

—Cuidado señora, vigile sus sueños.
Escrito por Pepe Sanchís
Anónimo hasta noviembre

Confluencias

El actual Equipo de Gobierno, conformado democráticamente por los representantes designados por Bloque Unidireccional, Facción Alternativa, Inacción Española, Marchando Hacia El Futuro, Frente Oficialista, Cobremos, Ciudadanía Universal, Equidistantes En Acción y Jodeos Todos no ha podido alcanzar una resolución única sobre el horario de las sesiones plenarias.

Firmado: Los Alcaldes.
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez
Anónimo hasta noviembre

Futuro condicionado

—Papi, de mayor quiero ser fontanero.
—¿Y eso?
—Para arreglarte el váter.
—Ah, bueno, pero me gustaría más asistir a tu graduación.

Transcurridos unos veinte minutos...

—Ven, campeón. ¿Lo que hay en el fondo del inodoro es tu peluche?
—Papi, se me olvidó decirte, también quiero ser corredor de fondo.
Escrito por María José Sánchez
Anónimo hasta noviembre

Su impulso fue el correcto

Allí estaba Carmela, con una pierna rota en el hospital. Por su parte, el "Johnny de pacotilla" se llevó puntos en una ceja, por el botellazo que le metió cuando se acercó a socorrerla.

¡Es inevitable! Cualquier mujer sueña con bordar la coreografía de Dirty Dancing. ¡Ese imbécil lo fastidió!
Escrito por Galilea - Twitter
Anónimo hasta noviembre

Conversaciones con Dios

—Mi hijo se muere... ¿Por qué él ?
—No hay motivo.
—¡Te odio!
—No me odias.
—Te necesito.
—Estoy aquí.
—¿Puedes ayudarme?
—Sólo si tu me dejas.
—Estoy confuso...
—Lo sé.

Y se alejó en silencio, igual que vino.

—¡¿Volverás?! —grité desde el otro lado.
—Depende de ti. Sabes dónde encontrarme.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros
Anónimo hasta noviembre

Hoy ha sido un gran día

Un banco libre en el parque, la colilla de un puro, sobras de un bocadillo de queso, algunos cartones nuevos junto al contenedor, una chaqueta abandonada sin demasiados agujeros, pocas palabras de desprecio y una mirada de ternura acompañada de un "buenas tardes"... y sin que supiera que era yo.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter
Anónimo hasta noviembre

Amor

No se habían visto nunca a pesar de que ya eran muchos los años transcurridos. Se querían, seguro. Todo fueron palabras, juramentos... por e-mail. Al encontrase, cambiaron letras por besos. Frases por caricias. Soledad por compañía. Eternidad por momentos. Promesas por gritos. Fidelidades por mentiras. Hastío por rutina. Se querían.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez
Anónimo hasta noviembre

Casimiro no se mira en los espejos

Cuando Casimiro estrenó gafas, no pudo aceptar la imagen avejentada que le devolvía el cristal azogado... y empezó a sospechar de los espejos.

Ya no se mira en ellos. No quiere ni imaginar lo que los muy tramposos han estado urdiendo desde el día en que lo sorprendió la muerte.
Escrito por Georges
Anónimo hasta noviembre

Aquel temor

Abrió los ojos y se sintió bien, una vez pasado el gran susto. La vida entera había vivido con ese miedo fuertemente arraigado y nunca fue capaz de superarlo, hasta que Ángel, con juegos, lo empujó. Lanzó gritos y aspavientos antes de ser engullido por el acogedor y calmado mar.
Escrito por María José Viz Blanco
Anónimo hasta noviembre

Condena perpetua

—Bailaré sobre tu tumba —le susurré.
—Eternamente —musitó moribundo.

Desde entonces suele aparecérseme, señala a quienes hablan conmigo y fallecen, retrasando mi muerte tantos años como les roba.

Ayer, desesperadamente solo, cumplí 40 años. Decidí suicidarme.

Hoy, condenadamente vivo, mi maldición amaneció prolongada por la muerte súbita de cuarenta neonatos.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter
Anónimo hasta noviembre