El voluntario posmoderno

"Vai! Vai!", me apresura el instructor; pero es difícil igualar a un laosiano en la recogida de arroz. Mejor lo tendré por la tarde enseñando inglés, y el finde espero tener por fin fotos chulas para Instagram. Aunque empiezo a pensar que molaba más lo de los indígenas de Papúa...
Escrito por Álex Garaizar

El último viaje de la locura

Se tumbó en el baúl, plegó ambas piernas sobre el tronco, curvó el cuello, encajó la cabeza en el hueco y con los brazos estrechó firmemente su cuerpo. Finalmente, se sacudió provocando que la pesada tapa cayera inexorablemente. «Me voy de viaje», decía la nota que encontraron en su puño.
Escrito por Mª Jesús Rodríguez

El tiempo no pasa

La palmaria diferencia de edad que entre ambos existía parecía ser una barrera insalvable para amarse como deseaban. Cuando, como sin quererlo, ella le rozó con su frágil mano la suya, cargada de experiencia, notó cómo el tiempo se detenía repentinamente. Cumplen mañana, los dos a la par, 53 años.
Escrito por José Antonio Barrionuevo

Manuel "Barbas"

Hijo de madre soltera en los cincuenta, poco más tuvo que hacer para ser odiado en el barrio. Niño desplazado, adolescente perseguido y adulto insultado, optó por poblar su rostro con una inmensa barba. Josefa luchó por integrarle hasta que murió, ese día todos besaron el rostro afeitado de Manuel.
Escrito por Malu

Malditos motes

Conseguí bajar peso, mintiendo al decir que ya no me gustaba el chocolate, para no ser una "bola de grasa". Estudié mucho para dejar de ser el "tonto del culo". Pero esto de fingir ver bien para evitar ser "cuatro-ojos" me ha costado ya cinco moratones y un brazo roto.
Escrito por M. Carme Marí - Web

Interrupción

—En la inmensidad de la oscuridad aparecerá una pequeña luz que iluminará el estrecho camino que me llevará a la puerta que accederá fácilmente para recibir el premio al mejor...

—Papi, deja ya de soñar tonterías y acompáñame a la puerta del baño que tengo miedo de hacer pipí solo.
Escrito por Antonio Ortuño Casas

El ciclo de la fantasía

Había una vez un cuento que relataba las fantasías de los niños para acostar a sus personajes, cimentaba leyendas con juegos y acababa arropándolos entre sus páginas cerradas. Así, en impaciente duermevela, aguardaban inquietos el amanecer de unos ojos por los que deslizarse hacia los infantiles lienzos de la imaginación.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter

La mosca

Viajo en autobús con una mosca. Abro la ventanilla invitándola a marcharse, pero parece sentirse cómoda. De repente me invade el horrible deseo de aplastarla contra el cristal, sin conseguirlo. Me rindo a la evidencia de que no quiere irse. Así que la dejo en paz, y ella a mí.
Escrito por Olga

Olvido

A veces se le olvida quién es. Entonces, buscando fotos viejas, se mira en el espejo comparándose y se recuerda en espacios intermitentes del pasado. De regreso al pretérito, ya no volvió a encontrarse, ni comprendió por qué de pronto la mudaron desnuda a una casa tan pequeña y fría.
Escrito por Ala Maya

Breve tiempo de inocencia

Decidimos aquel día jugar al escondite en el parque. La tercera vez que coincidí con Esteban tras un arbusto sonreí, por esa casualidad tan inocente; a la quinta me besó; a la sexta acarició mi pecho; en la séptima me dejé llevar... Ahora, mi niña tiene prohibido bajar a jugar.
Escrito por Mª Belén Mateos Galán

Una cita con la mujer de sus sueños

Había soñado despierto tantas veces con ella que, una noche, en sueños, la vio y acudió raudo a su encuentro:

—¿Tienes un momento?
—Espérame aquí. Vuelvo enseguida.

Se levantó y se duchó. Envuelto en caro perfume y con el mejor de sus trajes, se durmió nuevamente para reunirse con ella.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Mi madre

Esta mañana descubrí otro lunar en su barbilla, y al ahuecársele el albornoz, tras ducharse, que en la piel de sus hombros aún vive el verano. Es deliciosamente perfecta incluso cuando me descubre, se enfada, y corre las cortinas con esa mezcla excitante de rabia y miedo en la mirada.
Escrito por Paloma Hidalgo Díez

Reunión en la sala de espera

En el depósito de cadáveres Javier comentaba que un infarto había acabado con él. Eduardo, que un hueso atravesado en su tráquea lo dejó sin respiración. Carlos, víctima de un sicario, preguntaba si España había ganado el mundial. Ninguno lo sabía: todos habían muerto antes de que terminase el partido.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

La clase de literatura

No podía creerlo, el profesor tenía ocho patas; se desplazaba con seis y las dos delanteras eran sus manos, pero a ninguno de mis compañeros le llamaba la atención.

Al terminar, todos salieron del aula arrastrando sus ocho patas mientras yo permanecía en una esquina mirándome en silencio los pies.
Escrito por Crispín - Web

Cinco amores

Mar fue el primero y más puro. Nada que ver con la pasión carnal, compulsiva, que significó María. Marian me dio dos hijos y sus mejores años. Y Mariana, su abrazo cálido, reconfortante y maduro. El quinto: los tatuajes, tan grande como los otros; casi como mi temor a borrármelos.
Escrito por Enrique Mochón Romera

Ojos verdes

Me deslumbró el color de sus ojos, y la dureza de su mirada hizo que un relámpago frío recorriera mi espalda. No debí haberla abordado pero, como siempre, el verde pudo más. De haberla evitado, mi camisa nueva no tendría hoy este agujero por el que, tibia, escapa mi vida.
Escrito por Georges

Ayuda

Abrí la puerta del baño, la vi y pegué un grito; no esperaba encontrarla así. Me acerqué. Vi sus muñecas ensangrentadas.

 —¡¿Qué has hecho?! ¡¡Voy a pedir ayuda!!
—No digas nada. Por favor, vete.

Yo misma, muchas veces, había pensado en eso. Entonces supe que la ayudaría y me fui.
Escrito por Sandra Rebrij - Web

La senda del dinosaurio

Convencido de que su relato llegaría a ser conocido en todo el mundo, visitó, con él bajo el brazo, a quince editores ofreciéndoles su publicación. Aun reconociendo su ingenio, ninguno quiso asumir el riesgo de lanzar un libro con una sola página. Decepcionado, Augusto Monterroso lo incluyó en una antología.
Escrito por Rafa Olivares - Web

Bandidos (Cine II: Western)

¡Maldito James! El muy canalla había huido con el botín y me había vendido a las autoridades. Llevaba semanas acorralado. Estaba herido, sediento.

Debajo de la puerta apareció una sombra.

—Es mejor que abras.

¿Esa voz...? Cuando echaron la puerta abajo, no lo podía creer. Era James vestido de Sheriff.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros
Terror | Western | Thriller | Road movie | Aventuras | Bélico

Profesional del terror

Tengo prohibida la entrada al túnel del terror, porque los temibles Freeddy Krueger, el conde Drácula, Chucky y el resto de monstruos abominables que por allí deambulan, cada vez que me ven portando mi chaqueta ensangrentada y me extraigo el ojo de cristal, salen corriendo aterrorizados como unos medrosos querubines.
Escrito por Nicolás Jarque Alegre - Web

El asesino de la cinta de Moebius (Relatos circulares II)

Se acercó al hombre que, despreocupado, fumaba frente a la ventana. Le rodeó el cuello con la cinta estrangulándolo hasta la muerte. Tomó sus cigarros, prendió uno y disfrutó de la vista pensando en la recompensa. Un destello rojo cruzó sus ojos antes del miedo, el dolor y la asfixia.
Escrito por Jean Durand - Web
Parte I | Parte II | Parte III

Homo homostático

Repartí porque no tenían. Les di porque me lo pedían. Dos docenas de claveles por su cumpleaños. Le cambié mi día libre al malaje de la oficina para que fuese a la piscina con su querida. Sociología mínima, o lo que yo llamo: homo homostático.

Firmado: San Martín de Tours.
Escrito por Dipandra - Web

La flor del olvido

Era una flor que se marchitaba, o eso pensábamos todos, pero aquel anciano, casi hundido en el sillón del olvido, al escuchar las notas de su canción, se incorporó y comenzó a mover las manos como si dirigiera una orquesta, como hace tantos años, y se hizo eterno, otra vez...
Escrito por J. J. Fernández - Twitter

El Duque

Los guardianes extraviaron al Duque. Llegó a nuestro planeta y comenzó a realizar música con polvo interestelar. Su fama de artista trascendió todo el orbe, se volvió un icono mediático y luego de siete décadas anunció su última creación: era una despedida, recordó que debía regresar a la estrella oscura.
Escrito por Ricardo Rodríguez Sánchez

Pasado de rosca

El lamento del grifo me está volviendo loco. Cada gota que pierde resuena dentro de mi cabeza taladrando mi cordura. El charco avanza hacia mi cama, tiñendo de rojo la luz de mi razón que, rendida, no logra explicar por qué un águila con cuerpo de león expira ante mí.
Escrito por Patricia Richmond - Web

Naranja, azul y negro (IV)

La costa, al fin. El miedo y el frío se transforman en ilusión, la emoción desborda en lágrimas aquellos ojos negros.

Se agarra fuerte al chaleco naranja y recuerda la mirada de su madre, antes de partir.

Las luces azules de la playa devuelven el miedo a sus manos temblorosas.
Escrito por Carmen Martagón E. - Twitter
Parte I | Parte II | Parte III | Parte IV

Retazos

Llegan en cometas multicolores, en tiras de telégrafo, en cintas de ramos de novia. El librero compone con estos retazos obras maravillosas: el octavo tomo de Proust, la Poética perdida de Aristóteles, nuevas andanzas del Quijote. Pero por ahora sueñan polvorientas, en un callejón de Toledo, a su imaginado lector.
Escrito por Belén Sáenz - Web

Encrucijada

Caminábamos en silencio. Nunca fue nuestro fuerte la conversación. Al cruzar fugazmente nuestras miradas, sentíamos un interés desmedido por ver cómo nuestros pies cumplían con el cometido de llevarnos a ninguna parte.

En el sendero otoñal y gris dejamos marchitar nuestras ilusiones tempranas. El próximo cruce de caminos será decisivo.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez - Twitter

Amantes (II)

Le explicaron que era imposible que el sujeto del cuadro la estuviera observando, que sólo se trataba de una ilusión óptica que producían ciertas pinturas. Pero cuando ella abandonó la galería, él permaneció inmóvil y expectante, deseando con cada trazo de su ser que su amada regresara al día siguiente.
Escrito por Silvina Palmiero - Twitter
Parte I | Parte II | Parte III | Epílogo

Divorcio

María me preparó las tostadas con jamón y zumo. Después puso el lavaplatos y la lavadora, empezó a hablar y a revolotear alrededor. Cuando la lavadora comenzó a centrifugar no pude más, le tiré la tostada a la cabeza y me fui a trabajar. Cuando volví su armario estaba vacío.
Escrito por José Juan González & Carolina Arjona

Certidumbres

Está rígida, frente a él, con los dedos crispados y la piel cerosa. Su cuerpo se descompone, pero su espíritu jamás le dejará vivir en paz. Receloso, busca alguna señal entre los pocos que la velan. Da un respingo cuando Morgana, la gata de su suegra, salta sobre él bufando.
Escrito por Matrioska - Web

Idiomas de aprendiz

Molestias las disculpen.

Derecha a izquierda de escribir olvidado ha me se vez otra. ¡Coño! Palabras cincuenta en Corán el resumir a llevado ha me que lo, síntesis de capacidad mi así desarrollando, línea una de microrrelatos escribo, tiempo hace desde. Español idioma el aprendo actualmente. Árabe origen de soy.
Escrito por Isidro Moreno - Web

El heterodoxo del año

Como todos los años, se ha celebrado el Certamen Internacional de Teología. Filósofos de todo el mundo presentaron sus propuestas de divinidad. El ganador recibió el Premio a la Ortodoxia. Al perdedor, declarado Heterodoxo del Año, le quedó el consuelo de protagonizar la clausura. Fue quemado lentamente en la hoguera.
Escrito por Plácido Romero - Twitter

Gustos

Ni mujeres mayores, ni exuberantes, ni ligeras de ropa, ni activas sexualmente. Con ellas sólo sufría gatillazo tras gatillazo. A él lo que le excitaba de verdad eran las jóvenes sumisas, calladas y, a ser posible, asustadizas. Y, después de lo del almohadón, maquillarlas un poquito para que parecieran vivas.
Escrito por *L* - Blogger

Matrioska (III)

Ana Paula fue la única que no huyó de los primigenios. Haciendo esfuerzos sobrehumanos, atrapó a uno de los monstruos. Le desgarró la piel; debajo estaba Yog Sothoth, a quien también desolló vivo; debajo estaba Nyarlathotep y debajo Cthulhu. Al fin, apareció Miguel Lupián, por quien se desgarró las vestiduras.
Escrito por Andrés Galindo - Web
Parte I | Parte II | Parte III

Regalo de cumpleaños

Despertó temprano, cogió su estuche de maquillaje, tapó perfectamente sus imperfecciones, delineó sus labios, resaltó sus pómulos, usó su mejor ropa, sus tacones favoritos, sacó del armario su mejor sonrisa y prometió usarla todo el día, pues aquel feo moretón que le dejó en el ojo no dañaría su cumpleaños.
Escrito por Nereka

Supersticioso

Esta mañana me he levantado con el pie izquierdo: al tomar el desayuno, he regado la sal. Al salir, un gato negro cruza enfrente de mí. Paso bajo una escalera y llego a tu casa, dispuesto a pedir tu mano. Cruzo los dedos, con el cuchillo oculto a la espalda.
Escrito por Malaquías

Adosado con vistas

—¿Y si hiciéramos una piscina o una pista de tenis?

—No es mala idea, pero siempre he querido tener un pequeño huerto.

—Como prefieras, ya que yo he elegido la casa elige tú qué hacer con ellos.

—Serán un buen abono, ya verás —dijo sonriendo mientras enterraba a los viejos.
Escrito por Cuarta Lobo

Represalia

En la ciudad sin nombre, cuyos habitantes son topos, han encontrado muerta a la magna reina. Acusan a un ser de forma extraña de tal acto atroz, al cual llaman "el granjero despiadado". La comunidad topo saciará su sed de venganza cuando la tierra esté húmeda por el rocío nocturno.
Escrito por Esther Moreno Morillas - Web

Amor

Apuraron el contenido de los vasos hasta el fondo, luego, se cogieron de la mano y se miraron. Las lágrimas rodaron, abundantes, por las mejillas de ambos. Se tumbaron en la cama y la realidad fue desapareciendo poco a poco. A Lola los médicos no le habían dado ninguna esperanza.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

Abandono

Me daba un poco de lástima. Pero recapacitando pensé que se lo tenía merecido. Era un macho agresivo y atacaba a las hembras de su manada. Creo que hice bien dejándolo abandonado en aquel desierto hostil. Desde que los perros hemos aprendido a conducir, el mundo es un poquito mejor.
Escrito por Pepe Sanchís

Reacción en cadena o el motín de la masa crítica

En las bancas del parque, los ancianos descansan mientras los niños corren tras un centenar de palomas. Sólo son seres oníricos que la estatua de bronce sueña para no olvidar. La soledad del fuego comenzó aquel día en que el sol de plutonio acabó con el tiempo de los hombres.
Escrito por Vicente Varas - Twitter

Cuidados paliativos

Cada mañana aparecían exhaustos por el paseo marítimo. Sonreían aun sabiendo que recibirían otra bronca, pero vivían sin pensar en mañana, convencidos de que, si hoy morían, lo harían felices. Venían de improvisar relatos, musicados por un mar agradecido, hasta que el sol les recordaba que debían tomar su medicación.
Escrito por La Marca Amarilla

Para Andrea y Aitana, mis hijas

De pequeña buscaba un trébol de cuatro hojas para así tener mucha suerte. Finalmente mi padre me regaló uno plastificado. Dijo: "Tú eres mi trébol de cuatro hojas". Al tiempo lo olvidé. Hoy sé que no lo necesito porque ustedes son la suerte de mi vida.

Ya lo entendí, papá.
Escrito por Emma

El cuerpo del delito

Era noche cerrada cuando sacó el pesado bulto del maletero. Al arrastrarlo oyó que gritaban su nombre y un halo de luz le iluminó la cara.

Mientras volvían a casa suplicaba a su mujer que le perdonase por intentar deshacerse de la cinta de correr que ella le había regalado.
Escrito por Encarna Cuesta García - Twitter

El cambio

Con precisión de cirujano comenzó a marcar, justo en el medio de la eme, una línea un poco más ancha y profunda. Ni siquiera la primera gota de sangre que brotó de la palma de su mano izquierda lo acobardó. Esta vez estaba dispuesto a cambiar para siempre su futuro.
Escrito por Tati Jurado - Twitter

El enólogo

Le colgaba del rostro una inmensa trompa elefantina que desafiaba las leyes del decoro y del fair play. Aquel espolón desafiante, florete bravucón, ariete impertinente, tipi superlativo, era insultante, abusivo e inhumano. Avanzó despacio, encorvado, anunciando con su propia trompeta de Jericó la victoria incontestable en el concurso de catas.
Escrito por Luis San José - Web

Muerte de un muñeco

El forense dibujó su perfil con una tiza rosa sobre las losas del patio. Anotó en su libreta: "Chaqueta con restos de baba". Levantaron el cadáver a una orden suya.

—Caracoles asesinos —musitó.

La lagartija sonreía satisfecha desde lo alto de una alacena. Cerró sus ojillos cuando dispararon el flash.
Escrito por Pepe Illarguia - Web

Pie de patera

Sediento y fatigado, navegué sin rumbo entre gente moribunda. Finalmente, un hombre blanco me arrastró hasta la orilla de mis sueños. Y, aunque me abrazaron con mantas y curaron mis heridas, aún me siento a la deriva, con esta sensación permanente de mareo que me espanta más que el oleaje.
Escrito por María José Escudero

Que TDT-den

Sonaba Lennon en publicidad.

Pistola contra sien. Asqueado por el tedio cotidiano. Por la náusea continua de la basura televisiva. Por la pornografía visual consumista a la que se abandonaba, en un ejercicio de desconexión cerebral.

Aquella música lo despertó de su letargo y le dio esperanza. Tal vez mañana.
Escrito por Neldai - Twitter

Algo más que palabras

Fueron diseñadas para cautivar a todos. Ahora, relegadas a la categoría de mentiras, sufren el olvido, pero no van a prestarse a más falsedades. Saben que volverán a buscarlas, por eso han huido de archivos y hemerotecas. Las promesas electorales sonríen satisfechas, saben que sin ellas los políticos estarán perdidos.
Escrito por Ángel Saiz Mora

Los otros

Desde hace días sueñas con la estación de tren donde te abandonamos. Algo falló después del accidente. Hoy te quedas mirando con otros ojos, atrapado en la cama del hospital, mientras nos alejamos con la promesa de volver para despertarte, en este planeta donde unos seres nos sueñan cada noche.
Escrito por Miguel Manrique

Regresar

Se preparaba para tomar el avión y volver a Buenos Aires luego de años de ausencias. Durante esos años, el recuerdo de él había estado presente siempre.

Ahora Federico debía volver a su ciudad no solo a enfrentar la muerte de su madre sino también a esos fantasmas del pasado.
Escrito por Fausto

Tus ojos

Algunas noches, cuando me encuentro inquieto y la fealdad del mundo parece contagiarme su melancolía, contemplo tus ojos. Lentamente, siento renacer en mí la paz y la alegría y mi mundo se ilumina de nuevo. Entonces, los guardo de nuevo en su hermética caja de cristal y cierro el congelador.
Escrito por Miguel Pineda

Antes que amanezca

—¡Siempre que regresas estás un poco más gordo! ¡Te quejas de los viajes, pero sigues y sigues en lo mismo!

Ella continuó gritándole mientras él, tras contemplar la familiar silueta, recordó el motivo de sus ausencias. Tomó la oportunidad y descubrió un deseo largamente acariciado:

—Hay que comprar otra cama.
Escrito por Ruperto

Precisión

El lanzador de puñales se plantó nervioso al frente de la hermosa equilibrista de la cual había estado enamorado en silencio y lanzó el puñal. Ella se desplomó un segundo después, con su pecho sangrante. Se lo había advertido hacía tiempo: algún día, él también iba a partirle el corazón.
Escrito por Daniel Castillo

Azul

Hoy no hay barcas que crucen la línea del horizonte. Se pasa el día dormitando, y pensando, y recordando a aquellos que con él partieron y ya nunca regresarán. Azul era el vestido de Mara; azul, su lazo del pelo. Azul era su rostro cuando se la devolvió el mar.
Escrito por Carmen Hinojal

Una historia del museo de historia

El hombrecillo de barro salió de su vitrina del pabellón Egipcio y fue a la sala de la Grecia Clásica.

A la luz de la luna, la Venus desnuda le recordó dolorosamente a la bella esposa del Faraón.

—Cubríos, por favor —le rogó, apartando la mirada—. No soy de piedra.
Escrito por Carles Quílez - Web

La huella del carmín

Abrí la cartera. Todo el color de mi cara desapareció de repente. A lo lejos oía gritos que me pedían explicaciones mientras me zarandeaban violentamente. Bloqueado, observé el billete marcado por aquellos labios rojos.

En ese momento lo recordé todo y mi mundo cambió para siempre, aunque yo fuera inocente...
Escrito por JuanMa Neira

Onírica

Unos bajaban y otros subíamos. La pesquisa llevaba días y la gente se dispersaba con jaulas y cadenas. Pocos, con peceras. Muchos, con bolsas. Algunos llevábamos guantes. No se sabía lo que era el parénguene trágulis, pero debíamos capturar uno con vida.

El parénguene trágulis iba a salvar el mundo.
Escrito por Noelia Antonietta

Indiferencia

Aguantó con estoicismo que lo limpiaran y vistieran con su mejor traje. No le gustaba que otro lo peinara pero esta vez no tuvo reparos, quedó completamente acicalado. Familiares y amigos empezaron a elogiarle, resaltando sus virtudes, aunque sabían que no lo agradecería. Entonces lo cargaron, para llevarlo a enterrar.
Escrito por Beto Monte Ros - Twitter

La guerra y el subcomandante

El subcomandante nos reunió en el claro y a voz en grito nos dijo que aquella guerra acabaría si cada uno de nosotros mataba a un enemigo. Lo repitió una y otra vez hasta que logró convencerme. Levanté mi fusil y le disparé al subcomandante.

La guerra acabó para mí.
Escrito por Juan Pedro Ortega Sánchez - Web

Pánico

¡No podía soportarlo! Temblaba con sólo mirarlo. Jamás imaginó que le podía ocurrir.

¡Tenía que enfrentarse a él! El miedo atenazaba su garganta. El pánico se apoderó de su mente. No podía pensar con claridad, pero tenía que superarlo.

¡Al fin sobre el papel en blanco escribió su primer verso!
Escrito por Pilar Alejos - Twitter

Último vuelo

No era su día: el tiempo era malo, sabía que no tenía que haber volado y, menos, hacia ese aeropuerto. El ruido era ensordecedor, todo giraba. No paraba de dar vueltas, empezaba a marearse y perder el sentido.

La gaviota iba a ser destrozada por la turbina de aquel avión.
Escrito por Javier Puchades - Twitter

La fiesta

Después de la fiesta la casa parece un campo de batalla. Por pereza llamo a una empresa para que la limpien. Es cara, pero eficaz. Recogen botellas vacías, vasos sucios, restos de comida, colillas, se llevan el cadáver y pasan el aspirador. No pienso organizar ninguna más. Siempre acaban igual.
Escrito por Cadillac Solitario

Sin fulgor

Delia sigue aún en el mirador, encenderá la luz muy pronto. La noche llega con un opaco cielo que no deja ver el fulgor de las estrellas. Mientras, cavila que, cuando la Luna se enreda, tiene su explicación. La negrura se torna sobre su mesa de camilla, un sinsentido más.
Escrito por Carmen Martínez Marín - Web

Éxtasis

Turbados quedaron los visitantes del Museo del Prado que entraron en la sala 056B, al percatarse de que la delicada brisa que sentían en sus nucas no provenía de ventana alguna, sino del movimiento de unas enormes alas crecidas en sus espaldas al observar, ensimismados, La Anunciación de Fra Angélico.
Escrito por Flor Belmonte

Jungla

Vómitos de sangre en respuesta a cada demanda. Dos hombres ahondan su cuerpo a modo de sacacorchos. Estos silencios equivalen a la violación de su única hija. El corazón es una bomba a punto de activarse.

Cuando despierta de esta pesadilla, siente alivio. Ve al tigre. Sabe que será rápido.
Escrito por María Jesús Briones Arreba

No era el capitán

Después de remar conmigo en esa figurada barquita que mencionaba a veces, durante un año y tres meses, mi exnovio ha vuelto a su jaula de oro, de donde partió porque, según él, nadie allí le quería.

Y entonces recuerdo que las ratas son las primeras en abandonar el barco…
Escrito por Hipérbole

Sin palabras

Tras el último beso del adiós, se le quedó atravesado su nombre en la boca. Lo paladeó y empezó a morderlo fuerte hasta desmontar sus apretadas sílabas. Al masticar brotaron una por una todas las letras.

Solo cuando extrajo su jugo, pudo fluir un mayúsculo torrente de lágrimas en negrita.
Escrito por Carmen Cano - Twitter

Érase una vez

Salen separados del hotel.

A Felipe le espera Bella en casa, somnolienta por los ansiolíticos. Eric pasará por la oficina antes de naufragar en el mar de lágrimas de Ariel.

Sólo uno en los brazos del otro encuentran fuerzas para ser los príncipes de un cuento que no han elegido.
Escrito por Margarita del Brezo - Twitter
Elegido mejor relato de febrero de 2016

Matrículas de honor

El último mes de aquel curso conseguí sacar matrícula de honor en todas las asignaturas.

Junio, hace tres años.

Mis compañeras de clase me cambiaron el acento. Desde entonces fui Mari-á. Mi hermana menor nunca consiguió superarlo. Yo tampoco. En su carta de despedida escribió:

Epitafio: "En memoria de Mari-b".
Escrito por Gil Hernando de Santiago

Ausencia

Llevaba años luchando contra la hoja en blanco. La inspiración le encontró frente a ella. Y escribió los versos más hermosos aquella noche. Los leyó hasta que los ojos y la voz le pidieron clemencia. Se sentó de nuevo a escribir y comprendió que había perdido su bien más preciado.
Escrito por Luis María Vieito - Web

Eran ellos...

Queridos Reyes Magos: 

He sido bueno, pero esta vez no quiero que me traigáis juguete alguno. Solo os pido que quitéis de la cabeza a Luisín y Carlitos la absurda idea de que sois los padres. 

Aquel año tocó la lotería en casa y hubo más regalos de lo habitual.
Escrito por Josep Sebastián - Web

Maratón en Atapuerca

El hombre del museo despierta del largo letargo para descubrirse encerrado en un lugar extraño. Evitando moverse, aterrado, descubre que fuera se está produciendo una estampida; que hombres y mujeres, a juzgar por sus ropas de una misma tribu, de una muy grande, parecen huir, durante horas, despacio, de nadie.
Escrito por Luisa Hurtado González - Web

Veintiún poetas de fiesta un sábado por la noche

Sentados alrededor de una mesa redonda. Cada uno leía un verso. Cada dos vueltas, leíamos tres sonetos. Uno de religión, otro de política, otro de amor. 

Faltaba solo un terceto. Me tocaba leer su segundo verso: "Tus vidas, muertas. Y mis muertes, vivas".

Y paramos. Nos miramos. Recordamos. Y lloramos.
Escrito por F. Javier Pérez Terán - Twitter

La duda

Ese día había sido caluroso y largo. Nadie le vino a ayudar. Tenía que entregar varios encargos la mañana siguiente. Cansado después de trabajar tanto y haber terminado la mesa y otros muebles, Jesús entró a la casa y, mirando a María, sin saludar le preguntó:

—¿José es mi padre?
Escrito por José Luis Troconis Barazarte - Web

Confusión

La línea que separaba su realidad de la fantasía era muy tenue, apenas perceptible. El hombre, empeñado en demostrar que aquello que vivía no era producto de su imaginación, jugaba a adivinar dónde se producía ese cambio, casi invisible. Pero su mujer, mucho más práctica, le daba un nombre: esquizofrenia.
Escrito por Gloria Arcos Lado

Emprendedora

Su melosa labia engatusó miles de incautos. Cuando el tiempo aflojó sus carnes y le marchitó el cuerpo lo intentó en política. Su primer mensaje fue contundente: "Las putas al poder. Nuestros hijos ya han mandado bastante". La ovación fue atronadora, pero el eco no traspasó las paredes del prostíbulo.
Escrito por Marciano

Pasos

¡Qué absurdo! No ha sonado el despertador y ya están dentro. Aún es de noche. He visto pasar al compañero arrastrado por una fuerza interior igual a la que me arrastra a mí. Avanza un segundo antes de que lo haga yo. Siempre en una carrera absurda que ninguno ganará.
Escrito por María Arjona

El fuego de la memoria

Se sentó frente al fuego. Esperó a que toda la ciudad se quedase callada para evocar, como todas las noches frente a su chimenea y ante los ojos de los retratos empolvados, el recuerdo de sus días felices junto al ruido del mar y el olor fresco del agua salada.
Escrito por Diani

Inicio iniciado

Conoció a Charlotte sin conocerla un día de trabajo sin trabajar. La saludó sin saludar, se presentó sin ser presentado. Ella se interesó sin ser interesada, lo engatusó sin ser engatusadora. La invitó siendo él el invitado, ella lo aprobó sin haberlo probado.

Y esta historia aún no ha acabado...
Escrito por Garcalo - Twitter

La primera experiencia

(¿Qué pasa? ¿Por qué me empujan? ¡No me empujen! ¡Me duele! ¡Me hace daño! ¡Me está aplastando la cabeza! ¡No sigan! ¡Van a aplastarme! ¡Me están retorciendo toda! ¿Qué es ese brillo? ¡Me ciega! ¡Y qué frío hace! ¡No me golpeen! ¡Me estoy mareando! ¡Ahhhg!).

—¡Enhorabuena! Ha tenido una niña.
Escrito por Joaquín Mendes Castro

El triunfo

Después de medrar en el pueblo con sus chapucillas en la construcción y algunos pufos de menor cuantía, se metió en política "para colocar a su pueblo en el mapa" y, de paso, forrarse a lo grande.

Al tiempo de recibir el acta de concejal, recibió la notificación del Juzgado.
Escrito por Isan