A grandes males...

Una década duraba aquella implacable sequía que provocó la total extinción de las diferentes cabañas ganaderas. Imposible adquirir carne de calidad. Mucho menos consumirla. Aníbal, el carnicero, sin embargo, ofrecía cada lunes a su distinguida y acomodada clientela unas suculentas piezas. Afirmaba ejecutar la matanza allá, en su pueblo natal.
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

Incompatibles

Te amé desde la primera vez que te vi. Me cautivaron el brillo de tus ojos, tu esbeltez. Y esa manera tuya de moverte, sin hacer ruido, en la oscuridad.

Siempre sospeché que tenías algo de gata.

Hoy muero mientras escucho crujir entre tus mandíbulas mi pequeño esqueleto de roedor.
Escrito por María José Rodrigo

Quien a buen árbol se arrima...

En verano le gustaba encaramarse a los árboles para leer. Según fuese el libro, elegía una u otra especie: frutales si eran libros de aventuras, viejos robles para los libros de viajes... Cuando aquel verano conoció a Manuel, sus ojos verdes hicieron que buscara un tilo para serenar su corazón.
Escrito por Flor Belmonte

Pasión por la ciencia

Ensayo fase I. Selección química.

Apura en una toma el fármaco contenido en la probeta. El efecto es inmediato. Avanza decidido hacia una de sus colegas y le da un largo beso con sabor a magnesio. Reacción positiva. Repasa su libreta.

Ensayo fase II. Gimnasio, sastre y clases de baile.
Escrito por Jose Bravo - Twitter

Puñalada trapera

La carreta avanzaba lentamente por la empinada cuesta cuando el trapero se ocultó las tijeras bajo la andrajosa chaqueta. Se acercó sigilosamente al transeúnte que resoplaba junto al camino y se las clavó en el bajo vientre . Sin inmutarse apenas, las abrió, asegurándose así de que le desgarraba los intestinos.
Escrito por Perraka

Después de todo

—Calla —dijo ella.
—Cállame tú —dijo él.

Después se escuchó un beso y el quejido de dos cuerpos entrelazados.

Me desperté sofocada. Toqué tu lado de la almohada y allí estabas. Plácidamente dormido. Sentía que el corazón explotaba de felicidad al sentirte de nuevo a mi lado después de todo...
Escrito por Marola

Buenos días, Bangkok

El timbrazo soprendió a Lawan, que acudió rauda a abrir la puerta de su nueva clínica. El joven le sonrió amable y pidió la lista de precios.

—900 bahts el masaje completo.
—¿Tanto? —se extrañó—. Incluye final feliz, ¿verdad?

El diploma de la facultad, agazapado detrás, contuvo la respiración.

—...Claro.
Escrito por Álex Garaizar