Fracaso de un pequeño dios

Atrasó las manecillas hasta los Tiempos Oscuros y desterró a los filósofos a profundas cuevas. Allí perviven descarnados, confundidos con duendes. Los chiquillos perdidos en el bosque les sirven de alimento, y ya se van revistiendo de un cartílago frío que les permite avanzar con paso vacilante hacia la escuela.
Escrito por Belén Sáenz

Tipografía creciente

Una entidad solvente, de toda la vida. Un economista encorbatado, la firma en el mismísimo despacho del director... Las letras diminutas del documento, como las de los prospectos que nunca leía, no parecían preocupantes.

Enseguida llegaron otras notificaciones y requerimientos, cada vez más escuetos y con la letra muy clara.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

Quebrados

Anna Wheeler (X) y Alexander Pell (Y), reputados matemáticos e incansables trabajadores, se pasaron años intentando resolver la ecuación —en apariencia— más sencilla, sin llegar a conseguirlo. Descubrirían, demasiado tarde, que llegar juntos al invierno de sus vidas consistía, únicamente, en sumar los otoños de X a los de Y.
Escrito por José Ramón Sánchez Varela

Quimera

—Mira, sobre la mesa hay un hermoso ramo de rosas, con capullos a punto de abrirse, hojas llenas de vida y un olor que embriaga. Míralo bien.

—¿Qué dices? Si solo son cuatro flores marchitas y algunos pétalos secos.

—Bueno, perdona, quizás tengas razón... Es que no lo estaba mirando.
Escrito por Crispín - Web

Como antes

Buscaban unas vacaciones diferentes. Ella tuvo una idea. Jugarían a representar su propia obra de teatro. Le dijo: "Hagamos que los demás nos vean como amantes. No como casados".

Él, sorprendido, le advirtió que tendrían que mentir: "Intentaré no hacer el ridículo".

Paseaban y se besaron. El semáforo se ruborizó.
Escrito por Francisco Rubio Yepes - Web

Combate atroz

El combate fue atroz. Yo me libraba de él y, persistente, él acababa regresando.

Un día, por fin, después de muchos años, simplemente desapareció: no volvió a molestarme nunca más.

No fue, sin embargo, una victoria plena: cuando contemplé mi cara en el espejo, advertí que estaba cubierta de arrugas.
Escrito por Plácido Romero - Twitter

Juan sin zapatos

Juan iba de compras a la zapatería, lucía zapatos con vejez moribunda. Los pies eran un ramillete de ampollas reventadas, talladas con trizas de piedras resentidas. Los dedos se le escapaban al alquitrán. Los zapatos del muestrario eran perfectos para los hijos, y él volvió con los viejos al hombro.
Escrito por Edwin Antonio Gaona Salinas

Los fósforos

Juana se sentía sola, todo era oscuro. Sus ojos trataban de adaptarse a su entorno, se guiaba solo con sus manos. Encontró una pequeña caja, la sacudió y, al hacerlo, todo su cuerpo se estremeció. La soltó enseguida y siguió caminando.

Desde aquella hoguera, ella ya no era la misma.
Escrito por Tebo Samaniego