El día después

No soporto este mundo plagado de injusticias. Observo cómo la degradación de la especie humana nos conduce a un camino sin retorno, alejado de la voluntad divina.

La inocencia infantil no exculpa del pecado. Conseguiré que pidan perdón. Los hijos de los herejes ya no ríen. Están muertos, como yo.
Escrito por Fernando da Casa - Web

Noche de terror

Noche de tormenta. Asustada por los truenos y relámpagos, decidí irme a la cama. En ese instante, una brisa gélida invadió la habitación.

"No puedo dormir", me dijo al oído mientras se metía en la cama conmigo y me abrazaba. Desperté sobresaltada, junto al vestido con el que fue enterrada.
Escrito por Belén Sánchez Sánchez

Cuando se impone la sinrazón

La sinrazón se presentó sin avisar, en forma de un atroz crimen.

Guiado por el fanatismo, el terrorista destrozó las vidas de unos inocentes cuando, emocionados, asistían al concierto de su ídolo.

Y los dejó marcados por un miedo y un dolor que les acompañará el resto de sus días.
Escrito por Gloria Arcos Lado

Celtar

En el museo de Celtar, los visitantes vienen y van, como en una procesión. De pronto, el silencio es roto por una voz áspera: "Y pensar que ese era nuestro hogar".

A través de un marco se ve una masa amorfa e incandescente y debajo se puede leer: Planeta Tierra.
Escrito por Giancarlo Ubillus - Twitter

Mentirosa

—Usted es mi dueño. Con las opciones de configuración podrá personalizarme enteramente a su gusto. Sólo espero contribuir a su bienestar y felicidad.

Desilusionado, la apagó y la regresó a la caja. El vendedor jamás le había advertido que, además de bellas e inteligentes, eran tan mentirosas como las humanas.
Escrito por Silvina Palmiero - Twitter

El hombre del hatillo (III)

Al final, convenció al diablo y modificaron su pacto: en lugar de entregarle su alma, una vez al año le proporcionaría los sueños de un inocente.

Hoy es el día. Entre los jóvenes que hacen botellón, una muchacha acepta la pastilla que le ofrece ese chico que tanto le gusta.
Escrito por Carles Quílez - Web
"Un hombre, un hatillo, tres relatillos": Uno | Dos | Tres

Placer prestado

En la fila, bien erguidos, sacan pecho intentando mostrarse atractivos. La mujer pasea de un lado a otro escrutándolos. Los analiza detenidamente y a algunos de ellos, incluso, los mira por detrás.

Por fin, lleva al elegido hacia la puerta donde, en tinta azul, le estampan la fecha de devolución.
Escrito por Ignacio Urtiaga - Twitter

La innombrable

Volvió a mirarse al espejo una vez más. No era la belleza de entonces, pero guardaba el encanto que la hizo única. Ni esposa, ni madre. Muchas veces amante. Odiada, deseada. Sin remordimientos del pasado. Sabía lo que pensaban de ella...

No importaba. De llamativo rojo, bajó a la calle.
Escrito por Fina Yélamos