Crisis

Con los brazos atrás y el paso lento, se acerca al establecimiento clausurado y, taciturno, se detiene un momento a contemplarlo. En el suelo, algunos sobres con membrete del banco se dispersan polvorientos y, en el escaparate, un maniquí desnudo sostiene un pálido cartel entre las manos: LIQUIDACIÓN POR CIERRE.
Escrito por María José Escudero

Déjà vu

El ruidoso secador envolvía la cabeza y, una eternidad después, el peinado emergía esponjoso. Él lloraba pensando que ese monstruo devoraría a su mamá.

Años después la historia se repetía. Entre vibraciones metálicas y fuertes sacudidas comprobó el cierre de su escafandra. Luego bajó las escaleras para pisar la Luna.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

Entre Pedros anda el ¿juego?

El móvil vibró en el bolso. Alargó la mano sobre el asiento del copiloto. Un whatsapp de Pedro: «¿Vienes a mi fiesta?» Contestó: carita sonriente, pulgar arriba.

Pero no asistirá. En su lugar tendrá una cita con Pedro Botero porque la niña del coche embestido estará saludando a San Pedro.
Escrito por M. Carme Marí - Web

Sueños

—Estás como ausente. Llevas un rato en silencio, ¿ocurre algo?

—Nada, sólo observaba cómo se desvanecían.

—¿Desvanecían? Estamos sentados en mitad de la nada, ¿qué se ha desvanecido? Cada día estás más raro. Supongo que será este clima.

—Mis sueños... Da igual, es una tontería. Sólo eran mis mejores sueños.
Escrito por Diego Díaz

Sin respuesta

La bombilla desnuda del desván aparta las sombras. Me sonríes en fotos antiguas, me hablas en largas cartas repletas de corazones y, de nuevo, te echo de menos. Dijiste, "debemos avanzar, seguir adelante", pero yo no encontré el camino y decidí volver. Porque es bueno revivir los momentos felices, ¿verdad?
Escrito por Jose Bravo - Twitter

Horripilante

¡Eran tan hermosas y llevaban tanto tiempo sin estar con una mujer! Cuando las vieron, se lanzaron por la borda y nadaron hacia la isla. Los marineros, que se habían tapado los oídos con cera, no escucharon a Ulises, que les gritaba que el canto de las sirenas era horripilante.
Escrito por Plácido Romero - Web

Los otros

Al abrigo de la tapia esperamos, en silencio, mientras recogen los feriantes. Entonces, caminamos con la mirada las calles quebradas hasta la plaza. Los de dentro se tragan el orgullo y suplican noticias de los suyos. Porque no tenemos flores ni cruces, los suicidas, pero preferimos estar enterrados aquí fuera.
Escrito por Belén Sáenz

Toreador

La vuelta triunfal lo pilló con el paso cambiado cuando se enteró por un subalterno de la noticia:

Tu hijo...
Qué.
Que nació muerto.

Humilló como los toros bravos, lamió su boca el sudor ensangrentado de su mano y, por la puerta grande, sacudió la arena negra de sus zapatillas.
Escrito por Pepe Illarguia - Web